Desde el inicio de la invasión en febrero de 2022, la institución ha documentado un total de 2.881 agresiones directas contra el sector salud.
Impacto en la población y salud mental
La persistencia del conflicto, que entra ya en su quinto año, ha provocado que el acceso a servicios básicos sea cada vez más deficitario. Una evaluación reciente revela que el 59% de los ciudadanos residentes en zonas de combate califican su estado de salud como "pobre o muy pobre". Además de las patologías físicas, la crisis de salud mental es alarmante: el 72% de los encuestados ha sufrido episodios de ansiedad o depresión en el último año, aunque solo el 20% ha solicitado ayuda profesional.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha subrayado que la rutina de ataques contra clínicas y hospitales impide que miles de personas reciban tratamientos esenciales. Por su parte, el director regional para Europa, Hans Henri P. Kluge, ha advertido sobre el repunte de enfermedades cardiovasculares y las crecientes dificultades para adquirir medicamentos básicos.
Colapso de suministros y víctimas directas
El informe de la OMS detalla que la violencia no solo afecta a las instalaciones, sino que ha segado la vida de 233 trabajadores sanitarios y pacientes, dejando además 930 heridos desde el comienzo de las hostilidades. Especialmente preocupante es el dato sobre los almacenes médicos, cuyos ataques se triplicaron en 2025, bloqueando la distribución de suministros críticos en las regiones más aisladas.
A la destrucción directa se suma el colapso de las infraestructuras civiles. La falta de electricidad y calefacción compromete la recuperación de los pacientes una vez abandonan los centros hospitalarios, agravando enfermedades crónicas y dificultando la atención médica cotidiana.
Llamamiento internacional para 2026
Tras haber prestado asistencia a 1,9 millones de personas durante el año pasado, la OMS ha lanzado un nuevo llamamiento de financiación para 2026. El organismo solicita 42 millones de dólares para garantizar el acceso a la salud de 700.000 ucranianos en situación de extrema vulnerabilidad. Esta partida se destinará a suministros médicos, servicios de referencia y al fortalecimiento de las capacidades de respuesta en un entorno de guerra prolongada.