Corea del Sur ha puesto el foco en una de las industrias consideradas estratégicas para las próximas décadas con un plan de inversión de un billón de dólares destinado al desarrollo de los semiconductores y de la tecnología asociada a la inteligencia artificial.
La estrategia se apoya principalmente en Samsung y SK Hynix, dos de los mayores fabricantes de chips del mundo, que prevén destinar medio billón de dólares para ampliar su capacidad de producción y fortalecer el ecosistema tecnológico del país.
Los semiconductores, una tecnología clave para la economía
El proyecto parte de la premisa de que los semiconductores se han convertido en un componente imprescindible para el funcionamiento de numerosos sectores económicos.
Los chips están presentes en teléfonos móviles, vehículos, robots, sistemas sanitarios, centros de procesamiento de datos, telecomunicaciones, industria aeroespacial y sistemas de defensa, además de constituir una pieza esencial para el desarrollo de la inteligencia artificial.
En este contexto, el economista José Ramón Riera resume la importancia de esta tecnología con una afirmación que centra su análisis: "Sin chips no hay futuro".
La inteligencia artificial depende del desarrollo de los chips
Según la explicación de Riera, la expansión de la inteligencia artificial está estrechamente ligada a la disponibilidad de semiconductores capaces de responder a las crecientes necesidades de procesamiento de datos.
El objetivo de Corea del Sur pasa por crear un ecosistema industrial que permita producir un mayor volumen de chips y transformar la fabricación de memorias en componentes orientados a las aplicaciones de inteligencia artificial y otros desarrollos tecnológicos.
A juicio del economista, la estrategia del país asiático no se centra en incrementar su capacidad militar, sino en liderar la tecnología que impulsará la economía del futuro.
Comparación con Europa y España
Durante su análisis, José Ramón Riera contrapone la estrategia industrial de Corea del Sur con la situación de Europa y España.
El economista sostiene que, mientras Corea del Sur destina un billón de dólares al impulso de esta industria, Europa centra buena parte de sus esfuerzos en la regulación.
En este sentido, afirma que "Europa regulando, Europa dictando leyes, Europa pensando a ver cómo controlamos todo", al tiempo que reclama una mayor apuesta por la inversión, la creación de empresas y el desarrollo tecnológico.
También señala que España ha destinado 3.000 millones de euros en cinco meses, una cifra que compara con la inversión anunciada por Corea del Sur.
Un mercado llamado a marcar el futuro
Riera considera que el mercado de los chips para inteligencia artificial será uno de los más importantes de los próximos años y sostiene que la ventaja competitiva estará en manos de quienes controlen esta tecnología.
En su intervención, también señala que China continúa invirtiendo, aunque considera que todavía se encuentra por detrás en determinados desarrollos tecnológicos relacionados con la inteligencia artificial.
Sobre Japón, afirma que ha perdido el protagonismo que tuvo en el pasado dentro de esta industria.
Una estrategia basada en la tecnología
El análisis concluye que Corea del Sur pretende consolidarse como uno de los principales referentes mundiales mediante el desarrollo de la industria de los semiconductores y la inteligencia artificial.
En palabras de José Ramón Riera, "Corea lo tiene clarísimo. Quiere estar en el mercado más importante del futuro", una estrategia con la que, según sostiene, el país asiático aspira a convertirse en uno de los grandes líderes tecnológicos mundiales sin recurrir al poder militar, sino mediante el dominio de una tecnología considerada esencial para la economía del siglo XXI.