Ha trabajado para la Comisión Europea, el Parlamento Europeo y enseñado en varias universidades, entre ellas la Universidad Complutense de Madrid, Universidad Europea de Madrid y la Universidad Pontificia Comillas, por citar algunos lugares donde ha desarrollado su actividad laboral.
Has publicado recientemente un libro sobre Ucrania, ¿cómo ves la situación actual, hacia dónde crees que puede evolucionar este conflicto?
La guerra tiene que terminar y lo hará con un acuerdo de paz, en el que ambas partes, Rusia y Ucrania, tendrán que hacer concesiones. Puede que el escenario final sea esa cesión de territorios que tendrá que hacer Ucrania, pues Estados Unidos está presionando en esa dirección y la Unión Europea (UE) no tiene un gran protagonismo en la crisis. Creo que el acuerdo final para poner fin a la guerra dependerá mucho de lo que acuerden los presidentes Putin, Trump y también Zelenski.
Europa no está capacitada, por nuestras carencias militares y la ausencia de una verdadera industria de defensa, para hacer frente a una agresión militar como la de Rusia en Ucrania. Por tanto, nuestra dependencia de Estados Unidos es casi total y el final del conflicto dependerá de lo que acuerde Trump con Putin, nos guste o no el resultado de un acuerdo entre ambos.
El kit de la cuestión para mí es cómo evitar que Rusia vuelva a intervenir y cómo va quedar la arquitectura de seguridad europea en esa zona del continente, evitando guerras, anexiones cómo la de Crimea e intervenciones rusas en cualquiera de sus formas. Europa tiene que estar muy vigilante para que esto que ha ocurrido no vuelva a ocurrir.
La situación de Oriente Medio y la crisis de Irán
¿Cómo ves la situación de Oriente Medio, donde a pesar de los planes de paz de Trump la guerra continúa sin tregua?
Sinceramente, no veo ni el corto ni el medio plazo una solución al conflicto entre israelíes y palestinos. Creo que incluso el plan de Trump puede fracasar, aunque ahora vaya a trancas y barrancas, hablando coloquialmente, y también creo que los extremos de ambas partes pueden hacerlo naufragar. Hamás no ha entregado todas las armas todavía, tampoco se ha formado un gobierno palestino y no se detectan muchos avances ese campo. Pero, por otra parte, la extrema derecha israelí puede hacer fracasar este plan con sus asentamientos ilegales, con sus ataques en Cisjordania e incluso la partición de esta parte de Israel. Es más fácil que fracase, teniendo en cuenta todos estos elementos, a que tenga éxito.
¿Qué piensas de los últimos acontecimientos que se suceden en Irán?
Nadie sabe con certeza qué puede pasar e incluso existe la posibilidad que, como tantas veces, la revuelta sea ahogada en sangre y todo vuelva al punto de partida sin cambios. También está por ver si hay un ataque militar de los Estados Unidos para ayudar a los manifestantes, pero hay que dejar bien claro que Irán no es Venezuela. Irán es un país muy grande y con un potencial militar no desdeñable. El problema es que se acabe sustituyendo una teocracia por una dictadura militar en manos de los Guardias de la Revolución, lo que sería un desastre, y tampoco la oposición parece que aparezca unida y sea creíble. El propio sah de Persia lleva toda la vida fuera del país y, además, la oposición desperdigada por el mundo, sobre todo en Canadá, no tiene arraigo ni implantación en Irán. Tengo muchas dudas con respecto a que estas manifestaciones vayan a provocar un cambio político en Irán. A eso hay que añadirle que está por ver si lo que pudiera venir será mejor que el régimen actual, por mucho que nos pese.
El futuro de Venezuela
Finalmente, ¿quiero preguntarte cómo percibes el futuro de Venezuela sin Maduro, se atisba una transición a la democracia?
Creo que ya sin Maduro se tendría que dar una segunda fase en la que se perfile una transición, como todo el mundo espera, incluida la oposición democrática, y que la misma sea pilotada por nuevas caras ajenas al chavismo. Se trata, en definitiva, de ir desmontando las estructuras que han permitido la supervivencia del régimen chavista y se abra la puerta a un verdadero cambio político, porque, por ahora, siguen al frente las mismas figuras que estaban con Maduro, como Diosdado Cabello al frente de Interior. Siguen las mismas caras que antes, como los hermanos Rodríguez, el general Padrino al frente de Defensa y el ya citado Cabello, y es necesario ese cambio real que la sociedad venezolana espera y demanda. Luego está por ver el papel que va a tener la oposición en esta transición, que lo deseable es que esté unida en este proceso, y tenga un protagonismo real de cara al futuro. No obstante, hay que hacerse la idea de que el proceso será largo y dará sus frutos en algunos años; hay que tener paciencia.