El dictamen de la comisión de investigación, impulsado por la mayoría absoluta del Partido Popular, concluye que el colapso energético no respondió a un fenómeno "súbito e imprevisible", sino a una "fragilidad estructural" del sistema que era conocida y, según el informe, ignorada por las autoridades competentes.
La portavoz del PP en la Cámara Alta, Alicia García, ha comparecido hoy para presentar un documento que atribuye la responsabilidad política directa al Gobierno de Pedro Sánchez. García ha sido tajante al exigir la dimisión inmediata de la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, y de la presidenta de Red Eléctrica, Beatriz Corredor. "No pueden seguir en su puesto ni un minuto más", ha sentenciado.
Crónica de un colapso anunciado
El informe, fruto de 9 meses de análisis de materiales reservados y comparecencias técnicas, sostiene que el sistema llegó al día del apagón con márgenes de seguridad "insuficientes". Según el dictamen, los días 22 y 24 de abril ya se habían registrado oscilaciones de tensión que activaron las protecciones del sistema, avisos que no fueron atendidos con la "diligencia exigible".
El dictamen aprobado por el Senado vincula el colapso eléctrico a una combinación crítica de tres factores técnicos que evidenciaron la fragilidad del sistema: la variabilidad fotovoltaica, definida como la inestabilidad propia de la generación solar cuando carece de un respaldo suficiente; los intercambios internacionales bruscos de energía con países vecinos que terminaron por tensionar la red; y una saturación de las líneas de transporte, cuya infraestructura se mostró incapaz de absorber las oscilaciones de tensión acumuladas en los momentos previos al apagón.
Para Alicia García, el dictamen demuestra que las políticas del Ejecutivo han sido "radicales y sectarias", priorizando la ideología sobre la tecnología y desoyendo las alertas de los expertos antes de la "catástrofe".
El futuro de la energía: Frenar el cierre nuclear
Más allá de la depuración de responsabilidades, el Senado ha emitido una serie de recomendaciones de urgencia para evitar que España vuelva a quedar a oscuras. La propuesta más ambiciosa es la de posponer el calendario de cierre de las centrales nucleares. El dictamen sostiene que no se debe prescindir de esta fuente de energía "hasta que quede acreditado que el sistema puede mantener su estabilidad" sin su aportación.
Asimismo, el documento reclama reforzar de manera inmediata los controles de tensión y la disponibilidad de recursos capaces de estabilizar la red eléctrica nacional, denunciando un "déficit de transparencia" por parte de la CNMC, Red Eléctrica y el propio Ministerio durante todo el proceso de investigación.