La subida silenciosa del IRPF: claves económicas para entender el aumento de la presión fiscal

En los últimos años, el impacto de la inflación y el crecimiento económico han marcado la vida diaria de los contribuyentes españoles, pero uno de los fenómenos menos conocidos es cómo afecta esto en la práctica al Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF).
La vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero | Foto de Pool Moncloa/José Manuel Álvarez
photo_camera La vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero | Foto de Pool Moncloa/José Manuel Álvarez

El economista José Ramón Riera ha vuelto a poner el foco en este tema con una explicación en vídeo que ha generado debate sobre la percepción de que los ciudadanos “pagan más aunque sus salarios solo suben con la inflación”.

Para entender lo que está pasando, es necesario analizar datos oficiales de recaudación y fiscalidad junto con las explicaciones técnicas detrás del sistema tributario español.

La recaudación de IRPF crece más que las rentas

Según los datos de la Agencia Tributaria, los ingresos por IRPF en España alcanzaron 129.408 millones de euros en 2024, con un crecimiento del 7,6 % respecto a 2023. Esto representa el nivel más alto de recaudación de la serie histórica, aunque el aumento de ingresos no se explica solamente por mayores salarios o por un aumento generalizado del empleo.

El crecimiento de las bases imponibles —es decir, de los ingresos sujetos a tributación— se situó alrededor del 7 %, pero el incremento de la recaudación fue proporcionalmente mayor, lo que indica una combinación de factores que van más allá de la simple subida de sueldos.

El fenómeno de “progresividad en frío”: qué significa y por qué importa

Una de las explicaciones más utilizadas por analistas financieros es el llamado efecto de “progresividad en frío” o la falta de deflactación de los tramos del IRPF respecto a la inflación. En términos sencillos, cuando los precios suben y los salarios aumentan nominalmente, si los tramos del impuesto no se ajustan con la inflación, muchos contribuyentes “saltan” a tipos impositivos más altos sin haber incrementado su poder adquisitivo real.

Este fenómeno hace que la recaudación aumente más rápido que la renta real de los hogares. Según estimaciones recogidas en análisis fiscales, entre 2018 y 2024 los ingresos por IRPF habrían crecido alrededor de un 58 %, mientras que la renta bruta de los hogares solo lo habría hecho cerca de un 39 % en términos reales.

Además, informes de organismos económicos señalan que la falta de actualización de los tramos fiscales ha generado ingresos adicionales para Hacienda que, según previsiones, podrían suponer 1.800 millones de euros adicionales al año entre 2024 y 2031, fruto de no deflactar el impuesto con respecto al índice de precios al consumo (IPC).

¿La inflación “come” el crecimiento del salario?

La inflación acumulada en el periodo reciente ha sido alta, y aunque el crecimiento de la economía —el Producto Interior Bruto (PIB)— ha continuado positivo, la subida de los precios ha erosionado el poder adquisitivo real. Esto significa que los incrementos nominales de salarios se ven reducidos por el alza de los costes de vida.

En términos fiscales, esto se traduce en que un salario que sube con la inflación no implica necesariamente más dinero en términos reales, pero el contribuyente puede terminar pagando más impuestos. Esta mecánica se explica porque los tramos del IRPF no se han ajustado con la misma velocidad y proporción que la evolución de los precios y la renta disponible.

Lo que dicen los datos oficiales

Aunque expertos como Riera centran parte de su crítica en la falta de deflactación, los datos oficiales también muestran que la subida de la recaudación por IRPF responde en parte al mejor comportamiento general de la economía y del empleo. El informe anual de recaudación de la Agencia Tributaria para 2024 indica que la recaudación total de impuestos aumentó un 8,4 %, impulsada por mayores bases impositivas y mayor actividad económica, no solo por cambios en el impuesto.

Comparaciones internacionales presentes y futuras

Organismos como la OECD muestran que la tendencia a recaudar más como porcentaje del PIB en países avanzados no es exclusiva de España. En 2024, la ratio de ingresos tributarios sobre PIB en España fue del 36,7 %, por encima de la media de la OCDE (34,1 %), aunque por debajo de picos históricos recientes.

Este contexto sugiere que el crecimiento de la recaudación en España forma parte de un patrón más amplio, aunque el efecto específico de la no deflactación del IRPF es un factor técnico que tiene un impacto directo en la percepción ciudadana sobre su carga fiscal.

Más allá de la percepción, ¿qué está ocurriendo?

Las explicaciones más completas combinan varios elementos:

  • La recaudación de IRPF ha subido en términos absolutos, impulsada por una mayor base y un mercado laboral activo.
  • La falta de ajuste de tramos a la inflación produce efectos de progresividad involuntaria que llevan a tributar más incluso sin mejorar la renta real.
  • La economía española mantiene crecimiento moderado, pero la inflación reduce la capacidad adquisitiva nominal de los hogares.
  • El debate técnico sobre la deflactación continúa en foros económicos y entre especialistas, con propuestas para adaptar el sistema a la evolución del coste de la vida.

En definitiva, la preocupación expresada en redes y por analistas como Riera tiene una base en datos reales, pero es importante contextualizarla dentro de un marco económico y fiscal más amplio para comprender por qué la recaudación sube y qué implicaciones tiene para los contribuyentes.