Barómetro Industrial 2025

La industria madrileña consolida el empleo, pero advierte: energía, fiscalidad y talento condicionan su futuro

El Barómetro Industrial 2025 revela una Comunidad de Madrid con alta estabilidad laboral y confianza empresarial moderada, aunque con creciente inquietud ante el cierre nuclear, la presión fiscal y la falta de perfiles técnicos cualificados.

Barómetro Industrial Comunidad de Madrid 2025
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La industria no suele hacer ruido. No ocupa portadas como la política ni genera titulares virales como la tecnología de consumo. Sin embargo, es el engranaje que sostiene la economía real. En la Comunidad de Madrid, ese engranaje sigue funcionando con relativa estabilidad. Pero empieza a sonar una señal de alerta.

El Barómetro Industrial 2025. Informe Comunidad de Madrid, elaborado por el Consejo General de la Ingeniería Técnica Industrial de España (COGITI), recoge la percepción de 2.388 ingenieros en todo el país y ofrece una radiografía precisa del momento actual. Lo que muestra no es una crisis, pero tampoco una euforia. Es algo más complejo: estabilidad con inquietud estratégica.

Un mercado laboral técnico que resiste

Madrid mantiene uno de los ecosistemas técnicos más robustos del país. El 88% de los ingenieros industriales madrileños está activo y empleado, mientras que el desempleo apenas alcanza el 3%. La cifra no es menor en un contexto europeo de desaceleración industrial y tensiones energéticas.

Quienes trabajan por cuenta ajena —la mayoría del colectivo— muestran una percepción mayoritariamente positiva. Tres de cada cuatro valoran su situación laboral como buena o muy buena. Más del 80% considera probable conservar su puesto en los próximos meses. La estabilidad no es solo estadística; es una sensación consolidada.

La implantación del teletrabajo en más de la mitad de las empresas confirma, además, que la industria madrileña no se ha quedado anclada en modelos organizativos tradicionales. Ha incorporado flexibilidad sin perder productividad.

Sin embargo, bajo esa estabilidad aflora una cuestión más profunda: ¿es sostenible este equilibrio en el medio plazo?

Autónomos industriales: prudencia en tiempos inciertos

Casi un tercio de los profesionales desarrolla su actividad por cuenta propia. En este segmento, la percepción es más contenida. Aunque muchos anticipan una evolución económica favorable, el entorno no invita a la complacencia.

Cuando se produce una reducción de la actividad, las causas apuntan a factores estructurales: incertidumbre económica, menor demanda y dificultad para encontrar personal cualificado. La pequeña y mediana empresa industrial madrileña demuestra resiliencia, pero acusa el desgaste de un contexto que exige inversión constante y márgenes cada vez más ajustados.

Madrid concentra servicios avanzados de ingeniería, actividad industrial diversificada y un potente sector energético. Pero su tejido empresarial depende de decisiones macroeconómicas que no siempre se toman en la región.

Energía: el debate que marca el horizonte

Pocas cuestiones generan un consenso tan amplio en el informe como la energía nuclear. El 78% de los ingenieros considera que debería ampliarse la vida útil de las centrales nucleares. No es una postura ideológica; es una evaluación pragmática.

Casi la mitad de los encuestados cree que el cierre previsto incrementará el precio de la electricidad, y una parte significativa teme problemas de suministro. En un territorio donde la competitividad industrial depende de costes energéticos estables, la transición energética no es solo un reto ambiental: es una cuestión estratégica.

El sector también reclama una reforma profunda del mercado eléctrico europeo, con mayor estabilidad de precios y fiscalidad favorable a energías limpias. La transición verde es asumida como necesaria, pero debe ser compatible con la viabilidad empresarial.

Automoción y vehículo eléctrico: transición sin dogmas

La crisis del automóvil europeo preocupa. Tres de cada cuatro ingenieros anticipan efectos negativos en España. La competencia asiática y la caída de la demanda generan incertidumbre en una cadena de valor que afecta indirectamente a numerosos sectores industriales.

En cuanto al vehículo eléctrico, la mayoría identifica obstáculos claros: precio elevado, escasez de puntos de recarga y dudas sobre infraestructuras. Pero el dato más significativo es otro: una amplia mayoría considera un error apostar exclusivamente por esta tecnología.

La industria madrileña no rechaza la electrificación, pero reclama una estrategia diversificada que no sacrifique competitividad ni empleo.

Fiscalidad y regulación: la presión silenciosa

La presión fiscal aparece como uno de los factores más reiterados en la percepción empresarial. La mayoría de las empresas industriales considera que ha aumentado en los últimos años y que su impacto es muy relevante para el desarrollo del negocio.

En paralelo, la normativa europea en sostenibilidad avanza con rapidez. Sin embargo, más de la mitad de las empresas reconoce desconocer en profundidad la nueva Directiva de Información Corporativa de Sostenibilidad (CSRD). Aquí emerge una paradoja: el informe de sostenibilidad es considerado estratégico, pero la preparación práctica es limitada.

La transición regulatoria, como la energética, exige acompañamiento técnico y financiero. Sin él, puede convertirse en una carga adicional.

Inteligencia artificial y productividad: oportunidad pendiente

La inteligencia artificial despierta interés, pero todavía no ha penetrado plenamente en el tejido industrial. Casi la mitad de las empresas reconoce no haber iniciado preparación específica.

Los ingenieros identifican la I+D+i, la formación en industrias descarbonizadas y el desarrollo de soluciones basadas en IA como claves para mejorar productividad. Madrid, con su concentración universitaria y tecnológica, dispone de los mimbres para liderar esta transformación. La cuestión es si logrará traducir potencial en implementación real.

Talento: el desafío estructural más preocupante

Si hay un punto que atraviesa todo el informe es la dificultad para captar perfiles técnicos especializados. La brecha entre formación y necesidades empresariales amenaza con convertirse en el principal freno a la competitividad industrial.

Madrid alberga universidades, escuelas técnicas y centros de investigación de referencia. Sin embargo, la desconexión entre sistema formativo y demanda productiva persiste. La industria no solo necesita estabilidad energética y fiscal; necesita capital humano preparado para una transición tecnológica acelerada.

Una estabilidad que no admite complacencia

El Barómetro Industrial 2025 no describe una industria madrileña en crisis. Describe algo más sutil: una industria estable que percibe riesgos estructurales en el horizonte.

El empleo se mantiene sólido. Las empresas resisten. La modernización tecnológica avanza, aunque de forma desigual. Pero energía, fiscalidad, regulación europea y talento marcarán la diferencia entre mantener la posición actual o perder competitividad.

La industria madrileña no pide privilegios. Pide previsibilidad, estrategia y coherencia.

Y en un momento en que Europa debate su autonomía energética e industrial, Madrid se juega algo más que cifras de empleo: se juega su papel como motor técnico y productivo del país.