El dispositivo, coordinado por la Unidad Central Operativa de Medio Ambiente (UCOMA) de la Guardia Civil, ha actuado en múltiples puntos del país con el objetivo de detectar y desarticular posibles prácticas ilícitas relacionadas con la producción ganadera, desde irregularidades sanitarias hasta fallos en la trazabilidad y controles de seguridad alimentaria.
Según los datos oficiales, en el conjunto de las operaciones se han identificado 93 personas detenidas o investigadas por distintos supuestos delitos vinculados a la producción, transporte o sacrificio de ganado. Las actuaciones han abarcado inspecciones en explotaciones, revisión de documentación y análisis de procesos de sacrificio y distribución de animales, con especial atención a posibles incumplimientos de normas sanitarias y de bienestar animal.
En paralelo a las detenciones, las autoridades han procedido a inmovilizar o sacrificar 1 441 animales que estaban involucrados en situaciones que, a juicio de los investigadores, podrían suponer un riesgo sanitario o irregularidades respecto a los requisitos legales para su producción y comercialización. Este tipo de medidas suelen adoptarse como precaución cuando se detectan condiciones inadecuadas de alojamiento, transporte o estado de salud del ganado.
Las operaciones de inspección forman parte de los esfuerzos continuos de la Guardia Civil y otros organismos competentes para garantizar que la cadena alimentaria ganadera cumple con los estándares sanitarios y de seguridad establecidos por la normativa estatal y europea, que buscan proteger tanto la salud pública como la seguridad alimentaria.
Expertos en seguridad alimentaria recuerdan que el sector ganadero es un eslabón crucial en la cadena de producción de alimentos de origen animal, y que cualquier desviación de las normas puede tener implicaciones relevantes tanto para la salud pública como para la economía del sector, por lo que este tipo de actuaciones policiales contribuyen a reforzar la vigilancia y el cumplimiento normativo.