Durante una conferencia internacional celebrada en Tokio, la directora gerente del organismo, Kristalina Georgieva, pidió a los responsables de política económica que “piensen en lo impensable y se preparen para ello”, en referencia al impacto que los conflictos y los shocks energéticos podrían tener sobre la inflación y el crecimiento global.
Las declaraciones han generado amplio debate entre economistas y analistas. En España, algunos expertos, como el economista José Ramón Riera, han subrayado el alcance de estas advertencias en distintos análisis públicos sobre la evolución de la economía internacional.
El petróleo vuelve a ser un factor clave para la inflación
Uno de los principales riesgos señalados por el FMI es la subida del precio del petróleo, especialmente en un contexto de tensión en Oriente Próximo que podría afectar a las rutas energéticas internacionales.
Según explicó Georgieva, un aumento sostenido del 10 % en los precios del petróleo puede elevar la inflación mundial en torno a 0,4 puntos porcentuales. Además, ese mismo incremento energético podría reducir el crecimiento del PIB global entre 0,1 y 0,2 puntos.
Estos efectos se deben a que el encarecimiento de la energía repercute en toda la cadena productiva: transporte, industria, alimentos y consumo. Por eso, cada repunte en el precio del crudo suele trasladarse con rapidez a los precios finales que pagan empresas y hogares.
El organismo internacional advierte de que la economía mundial vuelve a enfrentarse a un escenario de elevada incertidumbre, después de varios años marcados por crisis sucesivas como la pandemia, la guerra en Ucrania o los problemas en las cadenas de suministro globales.
El FMI pide a los gobiernos fortalecer sus políticas económicas
Ante este contexto, el mensaje central del FMI no es una predicción de crisis inmediata, sino una llamada a reforzar la resiliencia económica de los países.
Entre las recomendaciones que planteó Georgieva destacan:
- fortalecer las instituciones económicas
- mantener marcos fiscales sólidos
- preservar margen de maniobra para actuar ante crisis
- impulsar políticas que favorezcan el crecimiento del sector privado
El organismo considera que los gobiernos deben centrarse en los factores que sí pueden controlar, con el objetivo de responder con rapidez si se producen nuevos shocks económicos o financieros.
El debate económico también llega a España
Las declaraciones del FMI han tenido eco en distintos análisis económicos publicados en España. Algunos expertos, como José Ramón Riera, han interpretado el mensaje del organismo como una señal de alerta ante posibles tensiones inflacionistas derivadas del encarecimiento del petróleo y del contexto geopolítico actual.
En su análisis, Riera advierte de que un incremento sostenido de los costes energéticos podría afectar al crecimiento económico y aumentar la presión inflacionista, un escenario que obligaría a los gobiernos a ajustar sus políticas fiscales y presupuestarias.
No obstante, economistas y organismos internacionales coinciden en que la evolución final dependerá de factores aún abiertos, como la duración del conflicto en Oriente Próximo, la evolución del mercado energético o las decisiones de política económica de las principales potencias.
Un escenario global marcado por la incertidumbre
A pesar de estas advertencias, el FMI mantiene por ahora una previsión de crecimiento global moderado para 2026, aunque reconoce que el contexto internacional sigue siendo frágil y sujeto a cambios rápidos.
La conclusión del organismo es clara: las economías deben prepararse para un entorno más volátil, en el que crisis geopolíticas, shocks energéticos o tensiones financieras puedan aparecer con mayor frecuencia.
De ahí el mensaje que ha resonado en el debate económico internacional: anticipar riesgos y reforzar las políticas económicas antes de que lleguen nuevas turbulencias.