El sector agrario español ha arrancado 2026 con señales de debilidad que han reabierto el debate sobre su sostenibilidad. En las últimas horas, el economista José Ramón Riera ha alertado de una fuerte caída del número de empresas agrícolas en apenas dos meses, apoyándose en datos oficiales del empleo.
Caída de empresas en el campo: qué dicen los datos
Según las estadísticas del Servicio Público de Empleo Estatal y los registros de afiliación a la Seguridad Social, el número de empresas del sector primario con trabajadores dados de alta se redujo entre diciembre y febrero.
Riera cifra esta caída en cerca de 8.000 empresas, lo que supondría alrededor de un 7% del tejido empresarial agrario en ese periodo. Sin embargo, distintas fuentes consultadas del ámbito estadístico y laboral matizan que estos descensos deben interpretarse con cautela, ya que:
- El inicio del año suele registrar ajustes estacionales tras el cierre de campañas agrícolas.
- Muchas explotaciones interrumpen temporalmente su actividad y reactivan contrataciones en primavera.
- No todas las bajas en afiliación implican necesariamente un cierre definitivo de la empresa.
En este sentido, los expertos subrayan que para hablar de una destrucción estructural del tejido empresarial es necesario analizar series más largas y no únicamente dos meses consecutivos.
Un sector bajo presión estructural
Más allá de la polémica sobre la interpretación de los datos, sí existe consenso en que el campo español atraviesa un momento complejo. Organizaciones agrarias y analistas llevan meses señalando factores que están tensionando la viabilidad de muchas explotaciones:
- El aumento de los costes de producción (energía, fertilizantes o transporte)
- La competencia exterior y los precios en origen
- Las exigencias regulatorias vinculadas a la política agraria europea
- La falta de relevo generacional
Todo ello ha derivado en movilizaciones recientes del sector en distintos puntos del país, reclamando medidas de apoyo y mayor rentabilidad.
La posición del Gobierno
Desde el Ministerio de Agricultura, dirigido por Luis Planas, se ha defendido en los últimos meses que el Ejecutivo trabaja en medidas para reforzar el sector, incluyendo ayudas directas, apoyo a la modernización y la aplicación de la Política Agraria Común (PAC).
El Gobierno sostiene que el campo sigue siendo estratégico y que los datos deben analizarse en su conjunto, teniendo en cuenta la evolución anual y no solo periodos concretos.
Debate abierto sobre la evolución real del sector
Las declaraciones de José Ramón Riera han vuelto a poner el foco en una cuestión clave: si el descenso de empresas responde a un fenómeno coyuntural o a un deterioro más profundo del tejido agrario.
Por ahora, los indicadores disponibles apuntan a un escenario mixto: presión estructural sobre el sector, combinada con oscilaciones estacionales propias de la actividad agrícola.
La evolución de los próximos meses, especialmente con la campaña de primavera en marcha, será determinante para confirmar si se trata de un ajuste puntual o de una tendencia más preocupante para uno de los pilares históricos de la economía española.