La presidenta de la Asociación Española de Banca (AEB), Alejandra Kindelán, ha asegurado este viernes que una simplificación de la regulación y de las tareas de supervisión actuales inyectaría más de dos billones de euros en créditos en toda la eurozona, de los cuales 250.000 millones de euros corresponderían directamente a España.
Durante la apertura de la jornada 'Competitividad para el crecimiento. El papel del sector bancario', organizada conjuntamente por las patronales bancarias AEB, CECA y Unacc, Kindelán ha advertido de que la estabilidad financiera de las entidades ya está plenamente garantizada tras alcanzar niveles históricos de capital, rentabilidad y resiliencia. Por ello, considera que ha llegado el momento de pivotar las prioridades políticas de la Comisión Europea.
Inaugura la jornada Alejandra Kindelán, presidenta de AEB, con una propuesta: "pasar del diagnóstico a la acción" para reforzar el papel de Europa en el mundo.
— Asociación Española de Banca (AEB) (@Aebanca) June 19, 2026
Con las medidas adecuadas, la capacidad de concesión de crédito de la banca podría aumentar más de 2 billones de €. pic.twitter.com/YhZsEz6NlW
"No se trata de elegir entre estabilidad y competitividad, sino de combinar ambos objetivos. Cuando la banca funciona con eficiencia, la economía gana tracción", ha argumentado la directiva.
Un impulso del 2,7% al PIB de la eurozona
A las puertas de que Bruselas publique su esperado informe sobre la competitividad en el sector financiero, la patronal ha puesto cifras macroeconómicas sobre la mesa para justificar la urgencia de sus peticiones. Según los cálculos de la AEB, la liberación de ese capital atrapado por la burocracia provocaría un impacto positivo del 2,7% en el PIB de la eurozona, un repunte que multiplicaría la media del crecimiento económico registrado en el continente durante las últimas dos décadas.
Una maraña burocrática de 1.700 normas
La crítica más dura de la jornada ha ido dirigida contra la hiperregulación. Kindelán ha arrojado un dato gráfico sobre el colapso administrativo que sufren las entidades: cualquier banco comercial que opere en un solo país europeo tiene que responder simultáneamente ante 22 organismos reguladores y supervisores diferentes, bajo un paraguas legislativo que supera las 1.700 normas vigentes.
Para revertir esta situación, la patronal ha desglosado las cuatro peticiones urgentes del sector a las instituciones europeas, comenzando por la necesidad de racionalizar el marco de capital para eliminar los requerimientos normativos que se solapan y las duplicidades con el fin de hacer más predecibles las exigencias del supervisor. Asimismo, proponen la creación de un mecanismo permanente de coordinación que funcione como un canal fijo de comunicación entre los reguladores para evitar las múltiples capas de control técnico.
A esto se suma la solicitud de dar un giro al proceso normativo al priorizar el uso de Reglamentos europeos directos frente a las Directivas, cuya transposición local en los diferentes Estados miembros acaba generando una mayor fragmentación del mercado común.
Por último, la patronal exige establecer un mandato de competitividad que incorpore este factor de forma explícita y oficial como un objetivo obligatorio para el propio regulador y supervisor.
"Otras jurisdicciones ya nos llevan ventaja", ha avisado la presidenta de la patronal, insistiendo en que el sector no reclama una desregulación o una rebaja de los estándares de seguridad, sino una mejora urgente en la calidad, coherencia y utilidad del marco legislativo europeo para no perder el tren de la innovación frente a potencias extranjeras.