Mientras organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), la OCDE o la Comisión Europea continúan destacando que España se mantiene entre las economías que más crecen de la eurozona, algunos economistas sostienen que ese indicador no refleja necesariamente una mejora equivalente del bienestar de los ciudadanos.
Uno de ellos es el economista José Ramón Riera, que en un vídeo difundido este miércoles cuestiona que el Producto Interior Bruto (PIB) sea el mejor indicador para evaluar la evolución económica del país y defiende que el foco debería situarse en el PIB per cápita, es decir, la riqueza generada por habitante.
Su análisis parte de datos publicados por Eurostat y plantea una conclusión clara: España continúa creciendo, pero su convergencia con Europa en términos de renta individual sigue siendo limitada.
El PIB crece, pero la renta por habitante evoluciona a otro ritmo
El PIB mide el valor total de los bienes y servicios producidos por una economía. Es el indicador utilizado habitualmente por gobiernos, bancos centrales y organismos internacionales para comparar el crecimiento económico entre países.
Sin embargo, el PIB per cápita divide esa producción entre la población residente, ofreciendo una aproximación a la riqueza media generada por cada habitante.
Riera sostiene que este segundo indicador permite valorar mejor si el crecimiento económico termina traduciéndose en un mayor nivel de prosperidad para la población. En su intervención recuerda que España ocupaba el puesto 13 en la clasificación europea de PIB per cápita en 2018 y que actualmente habría descendido una posición, situándose en el puesto 14 según los datos de Eurostat utilizados en su análisis.
La distancia respecto a Europa continúa siendo significativa
El economista también señala que España mantiene una diferencia relevante respecto a la media comunitaria en términos de renta por habitante.
Los datos oficiales de Eurostat muestran que España continúa situándose por debajo de la media de la Unión Europea cuando se analiza el PIB por habitante ajustado por poder adquisitivo, aunque la distancia exacta depende de la metodología empleada (valores nominales o paridad de poder adquisitivo). Las estadísticas más recientes sitúan a España alrededor del 92 % de la media comunitaria en términos de poder adquisitivo.
Esta realidad explica que algunos economistas consideren que el fuerte crecimiento del PIB español no se haya traducido todavía en una convergencia completa con las economías más desarrolladas del continente.
La productividad, uno de los principales retos
Diversos informes internacionales coinciden en señalar que uno de los grandes desafíos estructurales de la economía española continúa siendo la productividad.
El FMI y la OCDE destacan que España ha mostrado un crecimiento económico superior al de buena parte de Europa gracias al consumo, el empleo, el turismo y la llegada de población activa, pero también subrayan que elevar la productividad será determinante para aumentar la renta por habitante durante la próxima década.
Precisamente sobre este aspecto insiste Riera, quien considera que una parte del incremento del PIB se explica por el crecimiento de la población y no exclusivamente por una mayor riqueza generada por cada trabajador.
Crecimiento económico e inmigración: un debate abierto
En su intervención, el economista sostiene que el aumento de la población derivado de la inmigración contribuye a impulsar el PIB agregado, aunque advierte de que ello no implica necesariamente un incremento proporcional del PIB per cápita.
Se trata de un debate presente también entre numerosos economistas. Diversos análisis recientes coinciden en que la inmigración ha desempeñado un papel importante para sostener el crecimiento económico y el mercado laboral español, pero recuerdan igualmente que el verdadero aumento sostenido del nivel de vida depende, sobre todo, de mejoras en la productividad, la innovación, la inversión empresarial y el capital humano.
Las críticas al cálculo del PIB
Uno de los aspectos más contundentes del vídeo es la crítica que Riera dirige al Instituto Nacional de Estadística (INE), al que acusa de modificar las series estadísticas del PIB siguiendo criterios políticos.
No obstante, hasta la fecha no existe ninguna resolución oficial ni evidencia pública que acredite una manipulación de las estadísticas nacionales. El INE elabora la Contabilidad Nacional siguiendo la metodología armonizada del Sistema Europeo de Cuentas (SEC 2010), cuyos resultados son revisados y validados dentro del sistema estadístico europeo por Eurostat. Las revisiones periódicas de las cifras son una práctica habitual en todos los institutos nacionales de estadística de la Unión Europea.
Un indicador que gana protagonismo
El debate entre utilizar el PIB o el PIB per cápita como referencia principal no es nuevo. Mientras el primero permite medir el tamaño y dinamismo de una economía, el segundo ofrece una aproximación más cercana a la evolución media de la riqueza generada por habitante.
Los organismos internacionales continúan utilizando ambos indicadores de forma complementaria. De hecho, el propio FMI publica previsiones tanto del crecimiento del PIB como del crecimiento del PIB real por habitante en sus informes periódicos sobre España.
La discusión reabierta por José Ramón Riera vuelve a poner sobre la mesa una cuestión que trasciende el debate político: hasta qué punto el crecimiento económico agregado termina reflejándose en una mejora efectiva del nivel de vida de los ciudadanos. Esa seguirá siendo una de las principales variables para evaluar la evolución de la economía española en los próximos años.