La exposición, organizada junto a la Fundación BBVA y abierta al público hasta el 20 de septiembre de 2026, ofrece una lectura renovada de los intercambios artísticos entre Italia y los reinos hispanos durante la Baja Edad Media, destacando un proceso de influencia mutua que dio lugar a un lenguaje visual híbrido y de gran riqueza formal.
Más de un centenar de obras para reconstruir un diálogo artístico europeo
Comisariada por Joan Molina Figueras, jefe de Colección de pintura europea hasta 1500 del Prado, la exposición reúne más de un centenar de obras procedentes de 31 instituciones españolas y 25 internacionales. El conjunto abarca pintura, escultura, orfebrería, manuscritos iluminados, dibujos, textiles y bordados, ofreciendo una visión amplia de la producción artística del periodo.
La muestra pone el foco en la circulación de modelos del Trecento italiano y su adaptación en los territorios hispanos, donde fueron reinterpretados por artistas locales, generando nuevas formas expresivas que marcaron la evolución del arte gótico en la región mediterránea.
Maestros italianos y creadores hispanos en un mismo relato visual
La exposición incluye obras de destacados artistas italianos como Ambrogio Lorenzetti, Gherardo Starnina, Barnaba da Modena, Lupo di Francesco, Andrea di Petruccio o Geri Lapi, junto a figuras fundamentales del ámbito hispano como los hermanos Serra, Ferrer y Arnau Bassa, Pedro de Córdoba o Miquel Alcañiz.
Este diálogo entre escuelas artísticas permite reconstruir un mapa de influencias cruzadas que cuestiona la tradicional separación entre centros y periferias en el arte medieval europeo.
Un enfoque sobre la circulación de modelos en la Europa medieval
Lejos de plantear una influencia unidireccional, la exposición subraya la complejidad de los intercambios culturales en el Mediterráneo medieval. El discurso expositivo incorpora un giro final que pone en valor también la proyección del arte hispano sobre Italia, evidenciando un proceso de ida y vuelta en la circulación de modelos estéticos.
Con esta propuesta, el Museo del Prado refuerza su programación de grandes exposiciones internacionales, consolidando su papel como referencia en el estudio y divulgación del patrimonio artístico europeo.