Madrileños por Madrid

“Elogio de la incorrección política”, de Juan Van-Halen. Cuando las historias construyen la Historia

“Elogio de la incorrección política. Crónicas del sanchismo y su agonía” es el último libro publicado por el escritor y periodista Juan Van-Halen. En un tiempo como el actual, donde las opiniones vienen ya envasadas y con fecha de caducidad, esta crónica irrumpe como una obra deliberadamente incómoda, escrita al calor de la actualidad más reciente, que el propio autor identifica como un periodo inquietante para la convivencia democrática en España.

El libro de Van-Halen se inscribe en una tradición que hoy resulta casi exótica: la del periodista que trasciende su oficio y observa su tiempo con vocación de testigo. Resulta fácil establecer cierto paralelismo entre este “Elogio de la incorrección política” y las “Memorias de ultratumba” de Chateaubriand. No solo porque ambos autores describen un momento histórico que se percibe en tránsito hacia algo distinto, y no necesariamente mejor, sino por su voluntad de fijar en palabras aquello que algunos llaman “infrahistoria”: las pequeñas historias cotidianas que construyen la Historia con mayúsculas. 

Van-Halen no escribe únicamente desde la urgencia periodística, sino desde la conciencia de que sus páginas serán leídas como documento. Sus crónicas no son simples artículos: aspiran a constituir una narración fragmentaria de un momento histórico trascendente para España. Sin Chateaubriand no conoceríamos la realidad de su época; y sin las crónicas de Van-Halen nos faltaría una visión certera de lo que puede significar para la mayoría de los españoles este tiempo agónico bajo un gobierno parapetado en su debilidad, que -como bien describe Van-Halen- “hace de oposición” frente a la oposición. 

“Elogio de la incorrección política. Crónicas del sanchismo y su agonía” de Juan Van-Halen
“Elogio de la incorrección política. Crónicas del sanchismo y su agonía” de Juan Van-Halen

Desde el punto de vista estilístico, esta obra confirma lo que cabía esperar de un escritor con larga experiencia en prensa y en el ensayo: una claridad que evita tanto la pedantería como la simplificación. Hay además en sus páginas un conocimiento de la historia que no se exhibe como adorno, sino que se integra en el análisis. Esa combinación permite al autor elevar la anécdota política a categoría. Pero quizá el rasgo más definitorio del libro sea su reivindicación de la incorrección como forma de libertad y de resistencia ciudadana.

Estamos, en definitiva, ante un libro que incomoda porque obliga a pensar. Leerlo no garantiza estar de acuerdo todo lo que en él se dice, pero sí ofrece algo valioso: la posibilidad de enfrentarse con mirada libre al tiempo revuelto que nos ha tocado vivir. Un tiempo en el que cada año… cada mes…cada día… es un reto. 

Chateaubriand cierra el quinto volumen de sus memorias con esta cita: “Los años son como los Alpes; apenas ponemos la planta en la cúspide de los primeros, otras y otras más altas cúspides asoman; cúspides desiertas, áridas y nevadas las postreras”. Ojalá los españoles sepamos poner un pie en cada una de las cumbres que tenemos por delante… sin caer por ninguna de sus laderas.