Sofía entre libros

Sobre los libros que me han gustado últimamente

Hace un par de años decidí lanzarme al poco piadoso mundo de las redes sociales, creando una cuenta para hacer reseñas de los libros que iba leyendo. Así me convertí, de sopetón, en eso que  llaman “creadora de contenido”, adentrándome en algo tan alejado del mundo del Derecho en el que siempre he desarrollado mi carrera profesional. No perseguía un objetivo concreto, más allá  de mostrar mi opinión sincera sobre los libros que voy leyendo y que, además, algunas veces son bastante contrarias al sentir mayoritario. Especialmente polémica resultó mi opinión -mala sobre “El verano que mi madre tuvo los ojos verdes” de Tatiana Tibeluac. No me gustó absolutamente nada y el porqué es muy sencillo. El hijo narra la historia y dedica más de la mitad de las páginas a insultar a su madre fuertemente hasta que algo acontece (no os voy a hacer spoiler) y entonces volvemos a querer a mamá. A mí no me convenció pero ha tenido un éxito arrollador, si queréis aventuraros en su lectura la encontraréis en la editorial Impedimenta (que es maravillosa). 

Pero no vamos a empezar esta columna hablando de lo que no nos gusta sino de lo que sí -y mucho, además-. No es la primera vez que leo a Delphine de Vigan que es una autora francesa excepcional, pero, además, el pasado mes de enero la he leído por partida doble en “Las  Gratitudes” y en “Nada se opone a la noche”, ambos libros maravillosos. Por orden vamos a empezar hablando de “Las Gratitudes”, un libro corto, homenaje a nuestros abuelos. Os traigo un extracto que me ha gustado especialmente:  

Envejecer es aprender a perder. Asumir, todas o casi todas las semanas, un nuevo déficit, una nueva degradación, un nuevo deterioro. Así es como yo lo veo. Y ya no hay nada en la columna de las ganancias.”  

Michka es una anciana sin familia que decide pasar la última etapa de su vida en una residencia de ancianos. A través de su relación con Marie, vecina de toda la vida a la que trata como una hija, y con Jérôme, su logopeda en la residencia, vamos conociendo a este personaje página tras página. De Vigan aborda en esta novela un tema tan complejo como la gratitud, qué poco agradecidos somos los humanos con los demás, sobre todo cuando han hecho algo extraordinario por nosotros. Nuestra protagonista es especialmente consciente de querer ser agradecida con la familia que la acogió y la protegió de los nazis que se llevaron a sus padres a un campo de concentración del que nunca regresaron. En esa búsqueda de la gratitud emplea Michka sus últimos momentos en esta vida. Maravillosa novela.  

Otra de sus obras más conocidas es “Nada se opone a la noche", que poco tiene que ver con la que estábamos analizando. Se trata en esta ocasión de la historia familiar de la propia Delphine que decide ahondar en ella cuando encuentra el cuerpo sin vida de su madre en su apartamento parisino. La familia que formaron sus abuelos, Georges y Liane, es numerosa y curiosa, sobre ellos escribe la autora lo siguiente que me ha parecido bastante revelador: 

Formaban una pareja extraña: él, de apariencia tan cerebral, pero absolutamente dominado por sus afectos; ella, supuestamente tan emotiva, sólida como una roca e íntimamente convencida de que era tonta.”  

Se trata de una familia, además, acogedora, que cuando fallece uno de sus hijos en un trágico  accidente decide adoptar otro niño y tratarle como propio. Lucile, la madre de Delphine, revive en  sus páginas su curiosa infancia con momentos francamente luminosos y otros que no lo son tanto pero que no terminamos de saber si los hechos a los que se refiere han sucedido o no. Creo que puede ser un recurso de la autora, dejarlo a la imaginación de sus lectores, para no tener ella que decir esas cosas terribles sobre su propia familia. Lucile se casa muy joven y tiene a sus dos hijas, Delphine y Manon y tiene que luchar contra sus demonios interiores que nunca dejarán de acosarla y que, a la postre, se transformarán en una enfermedad mental terrible que le lleva a una gran inestabilidad en su vida.

Además de estas dos maravillosas novelas que os recomiendo fervorosamente, hay otra mucho menos conocida que sigue siendo mi favorita de la autora, “Basada en hechos reales”, que Anagrama decidió reeditar en versión bolsillo hace poco tiempo. La protagonista, Delphine, tiene dos hijos y una relación con Francois, que está rodando un documental en Estados Unidos. Ella es una escritora que ha pasado del éxito apabullante al vértigo absoluto de la página en blanco. En ese momento se cruza en su camino Elle, una mujer sofisticada y seductora, que trabaja como negra literaria redactando memorias de gente conocida. Entre ambas mujeres se desarrolla una relación de amistad, cada vez más íntima en la que el lector es plenamente consciente de cómo Delphine es cada vez más dependiente de Elle, que llega a vampirizarla por completo, en sus manos nuestra escritora se convierte en un ser sin voluntad. El clima llega a ser absolutamente asfixiante hasta llegar a un final de los que no se olvidan. Además Delphine recibe amenazas mediante cartas anónimas que la acusan de haberse aprovechado de las historias de su familia para triunfar como escritora. Según la propia editorial ,“Basada en hechos reales” es a un tiempo un poderoso thriller psicológico y una sagaz reflexión sobre el papel del escritor en el siglo XXI. Una obra prodigiosa que se mueve entre la realidad y la ficción, entre lo vivido y lo  imaginado; un deslumbrante juego de espejos que propone una vuelta de tuerca a un gran tema literario –el doble– y mantiene en vilo al lector hasta la última página. Además esta obra fue  llevada a la gran pantalla por el siempre polémico Roman Polanski contando con Emmanuelle Seigner como Delphine y Eva Green como Elle, en una película que me pareció sublime. Siempre me ha sorprendido porqué novela y película no tienen mucha más fama. 

Para terminar mi primera columna en El Diario de Madrid, os voy a hablar brevemente de otro libro que he leído porque también contiene una crítica brutal del mundo editorial. Es “Amarilla” de Rebeca F. Kuang, publicado por la editorial Hidra. Aquí nos encontramos con June, escritora fracasada pero con una ambición que la lleva a robarle un manuscrito a su exitosa amiga Athena, que acaba de morir delante de sus ojos. Buen reflejo de su codicia es esta frase: 

Quiero lo mismo que tiene Stephen King, lo mismo que tiene Neil Gaiman. ¿Qué me impide conseguir un acuerdo cinematográfico? ¿Qué me impide hacerme famosa en Hollywood? ¿Qué me impide crear un imperio multimedia? ¿Qué me impide conquistar el mundo entero?”  

A partir de tomar la decisión de publicar cómo suyo un libro que no lo es, June va descendiendo poco a poco a los infiernos de su propia salud mental. El libro es una crítica ácida y corrosiva del mundo editorial y de las redes sociales. En resumen, leedlo, no os decepcionará.

Hasta aquí mi primer artículo en El Diario de Madrid, en el que muy generosamente me han invitado a participar Adolfo y Carlos y con el que siento que he entrado en el mundo de los “mayores”. Ojalá os gusten mis reseñas literarias y ya sabéis que leyendo podemos vivir muchas vidas. Merece la pena. ¡Hasta la próxima!.

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