El título de este artículo bien podría ser una declaración de intenciones de lo que voy a hacer en Semana Santa, pero es el nombre que le hemos puesto entre tres amigas a un club de lectura que hemos formado. En general, no me gustan los clubs de lectura que han proliferado cual setas después de la pandemia, pero es porque no me gusta que otra persona elija mi lectura. Por eso era perfecto organizar uno en el que poder sugerir yo los títulos porque lo que sí me gusta de estas reuniones es compartir impresiones sobre un libro. Es muy curioso que sobre un mismo texto la gente tenga opiniones tan dispares.
A pesar de que no me gustan mucho he ido a tres a lo largo de mi vida, dos en mi querida librería Pérgamo sobre La campana de cristal y Distancia de rescate, en los que aprendí mucho y ahí fue cuando fui plenamente consciente de lo distinto que pensamos los lectores ante una misma novela. Aprendí muchísimo en ambos. Es cierto que hay libros que se prestan a estas reuniones porque son especialmente poco previsibles y dejan mucho a la imaginación lectora. También fui en la librería La buena vida a otro club que dirige la maravillosa autora Maria José Codes con La vegetariana por objeto. Estos si que son especialmente interesantes porque están dirigidos por una profesional de las letras que siempre aporta una visión diferente, en este caso Codes nos contó cosas muy interesantes de la autora coreana laureada con el premio Nobel. La vegetariana cumple todos los requisitos que os he comentado antes para ser analizado en un club de lectura, me encantó asistir y escuchar a mis compañeros que hicieron lecturas muy distintas a la mía.
El nuestro, de momento, es mucho más modesto, siete mujeres amigas de alguna de nosotras que comparten la pasión por leer. En mi caso invité a mi íntima amiga, avezada lectora y artífice detrás de mi cuenta de Instagram y a otra persona que aunque no la conozco mucho todavía me cae fenomenal y genera en mi todo tipo de sentimientos positivos y de admiración porque tiene una historia personal digna de libro también. Mi idea es invitar a los autores a alguno de nuestros encuentros y reunirnos en la librería de una buena amiga con periodicidad mensual.
El libro que escogimos fue Mil cosas de Juan Tallón que esperaba fuera una lectura ligera. No sé porqué tenía esa esperanza después de haber leído Rewind, está claro que a Juan no le va la superficialidad banal. La novela trata sobre un matrimonio joven con un hijo pequeño y aborda el último día de trabajo de ambos antes de las vacaciones de verano -todos sabemos que es un día muy estresante-. A cada página la sensación de ansiedad va en aumento, los miles de recados, reuniones y preocupaciones de los dos se sienten como propios porque son muy similares a los que podemos tener cualquiera. No obstante, no es hasta el último párrafo cuando eres consciente de lo que está pasando realmente. En mi caso sentí ese final como un bofetón.
En general a las integrantes del club no les sorprendió el final dado que ya se lo venían barruntando, ya os digo que no fue mi caso que debo ser más optimista que el resto. Pero a todas les ha gustado a pesar de ese final, salvo a una de ellas que es verdad que ha resaltado varios aspectos poco creíbles del argumento. En cualquier caso es una gran excusa para reunirnos y nos lo pasamos fenomenal haciendo gala de nuestro nombre, leyendo, comiendo y bebiendo.