Santiago Segura no acudía al plató para presentar una incógnita, sino para celebrar una realidad: el público ha vuelto a las salas de forma masiva. Durante la entrevista, el director se mostró emocionado al compartir su experiencia personal en los cines estos últimos días. "Estaba en la sala con 500 personas riéndose y pensaba: no les importa la ideología, les importa la risa", confesó. Para Segura, ver a personas de distintas sensibilidades políticas compartiendo una carcajada ante las peripecias de su personaje es la mayor recompensa. "Me sentía un unificador de España", bromeó, subrayando que su cine busca entretener a todos sin "defenestrar a nadie".
´Torrente Presidente´: El fenómeno que ha "fundido" la taquilla
El mensaje de unidad de Segura viene respaldado por cifras que han sacudido la industria cinematográfica española. Tras su estreno el pasado 13 de marzo, la sexta entrega de la saga ha demostrado que el interés por el policía más escatológico y sin vergüenza sigue intacto casi tres décadas después. 'Torrente Presidente' ha logrado hitos históricos en apenas cinco días: la cinta ha recaudado 6,9 millones de euros en su primer fin de semana, situándose como el cuarto mejor estreno español de la historia, solo por detrás de gigantes como Lo Imposible o las anteriores entregas de la propia saga.
En sus primeros días, la película ya ha superado el millón de espectadores, convirtiéndose en el mejor debut de una producción nacional en los últimos 15 años. Ha acaparado el 70% de la taquilla nacional, provocando que este pasado fin de semana sea el de mayor recaudación en España desde 2019.
Un discurso contra la crispación y a favor de la "buena gente"
El momento más aplaudido de la noche llegó cuando Segura reflexionó sobre el tono del debate público actual. Criticó el uso ligero de términos como "nazi" o "fascista" para señalar a quien piensa diferente, lamentando que "la palabra pierda sentido" cuando se usa como arma arrojadiza. Recordando una frase de Julio Anguita, dirigente de Izquierda Unida, el actor abogó por votar "a buena gente", independientemente de las siglas.
Este enfoque humano y conciliador, alejado del conflicto partidista, fue lo que convirtió su visita en algo más que una entrevista promocional, transformándola en una reivindicación del entretenimiento como espacio de convivencia.
La risa como refugio necesario
Santiago Segura concluyó su intervención reafirmando que su objetivo nunca ha sido educar, sino divertir. "No soy un pedagogo, soy cineasta", aclaró. Sin embargo, su capacidad para llenar los cines (con más de 870.000 espectadores solo en sus tres primeros días) sugiere que el público español buscaba, precisamente, ese refugio de risa compartida.
La visita a El Hormiguero no solo sirvió para confirmar el "sorpasso" de Torrente a grandes superproducciones internacionales en la taquilla, sino para recordar que, a veces, la mejor forma de entenderse es riéndose juntos de lo más absurdo de nuestra realidad.