El cantante expresa que, al no poder acceder a la denuncia ni presentar su defensa ante la Fiscalía, se ve obligado a comunicar directamente su versión de los hechos al público. Iglesias asegura que este es el único medio que le permite ejercer su derecho legítimo a la defensa y dejar constancia de lo que califica como “absoluta falsedad de los hechos denunciados”.
Según el comunicado, las pruebas consisten en comunicaciones de WhatsApp intercambiadas con las denunciantes, tanto durante el tiempo en que trabajaron en su domicilio como posteriormente. Julio Iglesias sostiene que estos mensajes demuestran que la información difundida carece de veracidad y que las acusaciones son inconsistentes.
En su mensaje, el cantante denuncia que “es muy grave que la mentira y la desinformación se utilicen como armas para atacar a personas” y subraya que “todo tiene un límite”, defendiendo la necesidad de desenmascarar falsedades y contar la verdad. Además, adjunta fragmentos de las conversaciones que, según él, evidencian la incoherencia de las denuncias y la manipulación mediática.
El pronunciamiento público de Julio Iglesias se produce en medio de una creciente atención mediática, con un seguimiento notable en redes sociales, donde su comunicado ha generado reacciones de apoyo y debate sobre la transparencia en los procesos judiciales y el tratamiento mediático de las acusaciones a figuras públicas.