El periodista de investigación Javier Chicote ha defendido que la función esencial del periodismo es actuar como contrapoder frente a las estructuras políticas y económicas, al tiempo que ha advertido del clima de presiones, amenazas e intentos de influencia que rodean a la profesión. En una conversación en Quorum Podcast, el jefe de investigación de ABC ha repasado su trayectoria destapando grandes casos de corrupción y ha reflexionado sobre los mecanismos reales del poder y el estado del periodismo en España.
Para Chicote, la esencia del oficio es clara y no admite matices: “El periodismo consiste en contar lo que alguien quiere que no se sepa”. En su opinión, el periodista no debe entenderse como un actor de poder, sino como una figura de vigilancia democrática. El poder, insiste, reside en los ámbitos político y económico, mientras que la labor del periodista es controlar sus excesos y alertar cuando se producen irregularidades.
Presiones, miedo y amenazas: el coste de investigar
A lo largo de su carrera, el periodista asegura haber comprobado que las informaciones de investigación generan miedo entre quienes pueden verse afectados. En muchos casos, explica, el simple contacto para contrastar datos provoca reacciones de nerviosismo o intentos de frenar la publicación. Ese temor se traduce habitualmente en presiones indirectas, amenazas legales o advertencias dirigidas a los responsables del medio. Según su experiencia, las querellas y demandas son uno de los mecanismos más frecuentes, a lo que se suman campañas de descrédito o la retirada de publicidad institucional y privada cuando una investigación afecta a intereses relevantes. Chicote ha señalado que algunas informaciones han supuesto pérdidas económicas importantes para su empresa por la cancelación de acuerdos publicitarios, lo que, a su juicio, demuestra que el periodismo de investigación solo puede sostenerse si cuenta con el respaldo firme de la dirección.
Cómo se investiga sin pruebas documentales
El periodista también ha explicado que muchas investigaciones comienzan sin documentos ni pruebas materiales, únicamente con indicios o avisos de fuentes. En esos casos, el trabajo consiste en reconstruir los hechos a partir de testimonios, contexto y contrastes sucesivos hasta alcanzar una confirmación sólida. Ha subrayado que el proceso exige persuasión y estrategia, pero nunca amenazas ni coacción. Mantener distancia profesional resulta, además, fundamental para no perder la objetividad, ya que la cercanía excesiva con las fuentes puede llevar a aceptar versiones sin el debido contraste.
Corrupción en los medios: el problema del dinero
En su análisis del sector, Chicote ha advertido de que el periodismo tampoco está libre de corrupción. A su juicio, el principal riesgo no es el soborno directo al periodista, sino la dependencia económica de los medios respecto a administraciones públicas, grandes empresas o anunciantes. Cuando la viabilidad financiera depende de esos ingresos, sostiene, existe el peligro de que determinadas informaciones se silencien o se suavicen. Esta situación se agrava, según ha señalado, por la precariedad laboral del sector, donde profesionales con años de experiencia perciben salarios bajos en un mercado saturado de titulados y con ingresos publicitarios cada vez más limitados.
Durante la entrevista también ha abordado la relación entre medios y política, diferenciando el periodismo del activismo. Chicote ha criticado la existencia de profesionales que actúan como portavoces ideológicos en lugar de mantener criterios informativos, y ha defendido que incluso los medios con línea editorial definida deben respetar los hechos y separarlos claramente de la opinión.
Sobre el funcionamiento del poder político, el periodista considera que la principal motivación de muchos dirigentes no es el enriquecimiento personal, sino la permanencia en el cargo. En su opinión, el poder tiene un fuerte componente adictivo y explica buena parte de las decisiones estratégicas que se adoptan en la esfera pública.
Un oficio vocacional y sin alternativa
Pese a las dificultades, Chicote ha reivindicado el carácter vocacional de la profesión y ha asegurado que volvería a elegir el mismo camino. Su objetivo profesional, reconoce, es alcanzar una investigación de impacto histórico comparable al caso Watergate. “Todo periodista de investigación sueña con una gran historia que marque una época”, ha afirmado.