El Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática ha iniciado los trámites para declarar la antigua cárcel de Yeserías, actual Centro de Inserción Social Victoria Kent, como Lugar de Memoria Democrática. El inmueble, situado en el distrito madrileño de Arganzuela, está considerado un espacio vinculado a la represión política durante el franquismo.
La apertura del procedimiento aparece publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE) mediante una resolución de la Dirección General de Promoción de la Memoria Democrática.
Un reconocimiento a las mujeres represaliadas durante el franquismo
El expediente plantea reconocer el edificio como un lugar asociado a la represión política, la vulneración de derechos fundamentales y la experiencia histórica de centenares de mujeres encarceladas por su compromiso democrático.
Según ha informado la Delegación del Gobierno, la iniciativa responde a una reivindicación impulsada por asociaciones memorialistas y colectivos de antiguas presas, que durante los últimos años han promovido diversos actos de homenaje para recordar a las mujeres que estuvieron encarceladas por motivos políticos durante la dictadura.
Las asociaciones reclamaban preservar la memoria del edificio
Las antiguas reclusas defienden que la antigua prisión no debe convertirse en un espacio anónimo sin contexto histórico, sino conservarse como un lugar que permita transmitir a las futuras generaciones la memoria de la represión franquista y la defensa de las libertades democráticas.
El Ministerio recuerda que, tras la entrada en Madrid del Ejército sublevado contra la República en abril de 1939, se desencadenó una represión caracterizada por encarcelamientos masivos, torturas, juicios sumarísimos sin garantías procesales y ejecuciones extrajudiciales.
Miles de presos políticos en las cárceles madrileñas
Según recoge el expediente, a finales de 1939 existían alrededor de 90.000 presos por motivos políticos en Madrid, de los que más de 65.000 permanecían recluidos en centros penitenciarios como Porlier, Ventas, San Antón o Yeserías, además de otras cárceles situadas en municipios cercanos como Alcalá de Henares o El Escorial.
La prisión de Yeserías, concebida inicialmente para hombres, fue utilizada tras la Guerra Civil como centro de internamiento de presos políticos.
Un símbolo de la represión sobre las mujeres
En 1974, Yeserías pasó a funcionar como cárcel de mujeres y durante los últimos años del franquismo y los primeros de la Transición acogió a militantes antifranquistas, sindicalistas, estudiantes, integrantes de organizaciones clandestinas y mujeres represaliadas por su oposición al régimen.
El Ministerio considera que el penal simbolizó el aparato represivo franquista sobre las mujeres, privándolas de libertad por ejercer derechos políticos y sindicales que hoy forman parte de las libertades democráticas.
El expediente también describe las condiciones de vida de las internas, marcadas por el hacinamiento, la falta de intimidad, la malnutrición y un régimen disciplinario especialmente severo, además de controles constantes, censura de la correspondencia, limitaciones en las comunicaciones familiares y frecuentes registros corporales.
Un espacio de resistencia durante la dictadura y la Transición
El documento destaca que durante los últimos años del franquismo y la Transición las presas políticas organizaron redes de apoyo, actividades culturales y espacios de formación, además de denunciar los abusos sufridos en el interior del centro penitenciario.
Entre los episodios recogidos figuran las protestas contra los registros vaginales y anales practicados a las internas, así como las denuncias por las condiciones de vida en la prisión.
Según el Ministerio, Yeserías fue no solo un lugar de encarcelamiento, sino también un escenario de resistencia frente a las estructuras represivas del Estado, motivo por el que ahora se impulsa su declaración como Lugar de Memoria Democrática.