La localidad onubense de Punta Umbría vive días de luto y conmoción por la muerte de varios miembros de la familia Zamorano Álvarez en el accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba). Entre las víctimas se encuentran los padres, el hermano y un primo de una niña de seis años, única superviviente del núcleo familiar directo, que ahora queda al cuidado de sus abuelos.
“Es un dolor que no se puede resistir”
En declaraciones públicas, Juan y Nena, abuelo y tía abuela de la menor, han expresado un dolor incontenible durante los actos fúnebres celebrados esta semana. “Esto es un dolor muy grande que no se puede aguantar”, afirmó Nena, visiblemente afectada, subrayando que solo la fe y el amor por la niña les permite seguir adelante.
Ambos familiares han coincidido en que la menor es ahora su principal razón para luchar, en medio de una tragedia que ha marcado a toda la familia y al entorno del municipio.
Exigen responsabilidades por el accidente
Junto al duelo, ha emergido una fuerte indignación. Nena ha reclamado explicaciones y responsabilidades por lo ocurrido, al considerar que el siniestro fue consecuencia de una negligencia en el mantenimiento de las infraestructuras ferroviarias. “Exigimos responsabilidades”, señaló, insistiendo en que la tragedia “no puede quedar impune”.
Sus declaraciones apuntan a una crítica directa a la gestión pública, denunciando lo que considera una falta de inversión suficiente en infraestructuras y seguridad. “Mi niña no va a estar sola. Vamos a sacarla adelante, pero quiero justicia”, remarcó.
Decepción tras el encuentro con la Casa Real
Por su parte, Juan relató con profunda decepción su experiencia durante la visita institucional a Adamuz. Según explicó, esperaba un gesto de cercanía por parte del rey Felipe VI, pero asegura que la actuación fue “fría” y carente de explicaciones. “Lo tenía en un pedestal y se me ha caído al suelo”, lamentó.
El abuelo fue especialmente duro al describir el momento, asegurando sentirse desamparado tras una jornada marcada por el dolor y la confusión.
“No han muerto, los han asesinado por falta de mantenimiento”
En una de las declaraciones más contundentes, Juan afirmó que siente que sus familiares “no han muerto, los han asesinado por falta de mantenimiento”, una frase que resume el sentimiento de rabia e impotencia que atraviesa a la familia desde el accidente.
Mientras avanza la investigación oficial para esclarecer las causas del siniestro, los abuelos de la menor insisten en que no buscan venganza, sino verdad y justicia, para que una tragedia similar no vuelva a repetirse.