Desconfianza en la supervisión y la privacidad
El informe refleja que la desconfianza no se limita únicamente a la toma de decisiones, sino también al uso de datos personales. En concreto, el 65,4% de los encuestados afirma no sentirse cómodo compartiendo su información sanitaria con sistemas de inteligencia artificial, incluso si ello pudiera mejorar su atención médica.
Esta preocupación evidencia que, pese al avance tecnológico, la ciudadanía sigue reclamando garantías en materia de privacidad, control profesional y transparencia en el uso de estas herramientas.
Confianza en su potencial sanitario
A pesar de estas reticencias, el estudio también destaca una percepción positiva sobre el papel de la IA en la sanidad. El 73,2% de los españoles cree que esta tecnología puede mejorar el diagnóstico precoz gracias al análisis de datos médicos, mientras que el 65,7% considera que podría contribuir a reducir la carga del sistema sanitario público si se utiliza de forma responsable.
En este sentido, los ciudadanos valoran la inteligencia artificial como una herramienta de apoyo, pero no como un sustituto del criterio médico humano.
Un uso condicionado a garantías
Desde anefp subrayan que el reto pasa por avanzar hacia un modelo de uso responsable que complemente la labor de los profesionales sanitarios. La población demanda un equilibrio entre innovación y seguridad, con sistemas que garanticen la protección de datos y la supervisión médica en todo momento.
El estudio concluye que la aceptación de la inteligencia artificial en el ámbito sanitario dependerá, en gran medida, de la confianza que generen sus aplicaciones y del papel que mantenga el factor humano en la toma de decisiones clínicas.