Polarización

La polarización política rompe vínculos en España mientras crece el debate sobre modelos de unidad como el de Bukele

La división política marca la vida social en España, donde un 14% ha roto relaciones, mientras crece el debate sobre fórmulas de unidad

El Hemiciclo del Congreso de los Diputados - Foto de Congreso de los Diputados
photo_camera El Hemiciclo del Congreso de los Diputados - Foto de Congreso de los Diputados

La polarización política ya no es solo un fenómeno institucional o mediático, sino una realidad que afecta directamente a la vida cotidiana. Según el informe de la organización More in Common, el 14% de los españoles ha roto en el último año relaciones con amigos o familiares por motivos políticos, lo que equivale a unos cinco millones de personas.

El estudio refleja una sociedad cada vez más dividida, donde tres de cada cinco ciudadanos evitan hablar de política para no generar conflictos, y donde las discusiones en reuniones familiares o encuentros sociales se han convertido en una escena habitual.

Una división que llega al entorno personal

La fractura no se limita al debate público. Casi la mitad de los españoles reconoce que su círculo de amistades está formado principalmente por personas con ideas similares, lo que refuerza los llamados “entornos burbuja”.

Además, dos de cada tres ciudadanos perciben que la sociedad está “muy” o “bastante” dividida, una sensación que sitúa a España con niveles de polarización superiores a los de países como Alemania, Francia o Italia.

Entre los factores que más separan a la población destacan las diferencias ideológicas entre izquierda y derecha, seguidas por la distancia entre la clase política y los ciudadanos. Temas como la inmigración o las políticas económicas figuran entre los asuntos que generan mayor confrontación.

El impacto de la polarización en la convivencia

Expertos y organismos económicos advierten de que esta división no solo tiene consecuencias sociales, sino también económicas e institucionales. La polarización aumenta la incertidumbre, dificulta acuerdos políticos y puede frenar inversiones y crecimiento, según análisis del Banco de España.

A nivel emocional, el fenómeno ha dado lugar a lo que los investigadores denominan “polarización afectiva”, es decir, el rechazo personal hacia quienes tienen una ideología diferente.

Las redes sociales y sus algoritmos, diseñados para maximizar la interacción, también contribuyen al problema. Estudios recientes han demostrado que una mayor exposición a contenidos políticos hostiles incrementa la división y los sentimientos negativos hacia el adversario político.

El contraste del caso de El Salvador

En este contexto de creciente fragmentación, algunos analistas y voces políticas han señalado modelos internacionales que, según sus defensores, han logrado reducir la confrontación interna. Es el caso de El Salvador bajo el liderazgo del presidente Nayib Bukele.

El analista Roberto Vaquero ha destacado que Bukele consiguió desplazar a los partidos tradicionales de izquierda y derecha para construir un apoyo transversal, que incluye desde empresarios hasta antiguos sectores vinculados a movimientos de izquierda.

Según Vaquero, el éxito del modelo salvadoreño radica en “encontrar un foco central y puntos clave para el desarrollo del país”, superando la lógica de bloques ideológicos enfrentados. En su opinión, este tipo de enfoque responde a la demanda social de soluciones prácticas frente a la confrontación permanente.

Entre la confrontación y la búsqueda de consensos

El contraste entre el aumento de la división en España y el interés por modelos que prometen mayor cohesión refleja una preocupación creciente en la opinión pública. Mientras la política nacional continúa marcada por el enfrentamiento partidista, la ciudadanía muestra signos de fatiga ante el clima de confrontación.

El reto, según coinciden diversos estudios, pasa por recuperar espacios de consenso y reducir la tensión emocional del debate público. De lo contrario, la polarización seguirá trasladándose del Parlamento a las mesas familiares, las amistades y la vida diaria.