Prisma Internacional

Franco, ¿salvador de judíos o antisemita aliado de Hitler?

Sobre este tema de la posición del régimen de Franco con respecto al Holocausto en ciernes, entre 1939 y 1945, se han escrito ríos de tinta y hay decenas de obras relativas al mismo. A continuación recogemos algunos opiniones que se dividen entre los que piensan que el régimen sí hizo lo suficiente para salvar judíos, los que consideran que nunca movió un dedo porque su naturaleza era claramente antisemita y filonazi y los que consideran que salvó judíos pero pudo hacer mucho más. 

Dentro del primer grupo de los que consideran que el régimen trabajó por salvar judíos, hay que señalar al periodista, escritor y activista judío Chaim Uri Lipschitz, quien llego a asegurar que “Tengo pruebas de que el Jefe del Estado español, Francisco Franco, salvó a más de sesenta mil judíos durante la Segunda Guerra Mundial. Ya va siendo hora de que alguien dé las gracias a Franco por ello”.

Hasta Golda Meir, primera ministra de Israel, declaró siendo ministra de Asuntos Exteriores:”El pueblo judío y el Estado de Israel recuerdan la actitud humanitaria adoptada por España durante la era hitleriana, cuando dieron ayuda y protección a muchas víctimas del nazismo”, aseguró en debate en el Parlamento israelí, Knesset, el 10 de febrero de 1959). Otra figura icónica del mundo judío, el diplomático, escritor y ensayista Shlomo Ben Ami, que sería ministro de Asuntos Exteriores de Israel y embajador en España declararía a una revista española:”El único país de Europa que de verdad echó una mano a los judíos fue un país en el que no había ninguna influencia judía: España, que salvó más judíos que todas las democracias juntas”.

En lo que respecta al segundo grupo que cree que el régimen no hizo nada, hay que destacar al profesor de Relaciones Internacionales Antonio Marquina, quien disiente abiertamente de la tesis de un Franco “salvador de judíos” e incluso que su carácter antisemita era extensible a todas sus estructuras y acciones:”Esta posición (antisemita) detectable en diversos niveles de la administración española, en especial el ministerio de Gobernación, el ministerio de Asuntos Exteriores y el ministerio del Ejército, así como de forma preeminente en la Falange y sus organizaciones, tendrá unas consecuencias muy negativas para los judíos, considerados como auténticos enemigos y un peligro para el Nuevo Estado español”.

El profesor y experto en temas judíos Pedro Correa Martín-Arroyo niega la tesis del Franco salvador de judíos y argumenta que,“por el contrario, España hizo muy poco por socorrer a los judíos de origen español (sefardíes) que se encontraban en los países de la Europa ocupada por la Alemania nazi”.

Finalmente en el grupo que asegura que el régimen franquista no fue parte activa en el Holocausto, pero mantuvo una actitud pasiva a la hora de salvar judíos, se encuentra el historiador británico Paul Preston.  Sostiene que la España de Franco pudo y debió hacer mucho más durante el Holocausto, señalando que la dictadura mantuvo una posición de indiferencia y colaboración pasiva con la Alemania nazi, protegiendo selectivamente a una minoría de judíos sefardíes para maquillar su imagen internacional, mientras ignoraba el exterminio general.

En la misma línea, el historiador español Isidro González Garcia ahondaba en estas tesis en un reciente artículo en el diario El País, asegurando:“La salvación de muchos judíos por el Gobierno de Franco durante el holocausto ha sido motivo de polémica entre historiadores. Su aspecto más problemático se centra en el hecho de que la salvación de estos judíos obedecía, según unos, a una política general diseñada por el propio Gobierno de Franco y, para otros, por el contrario, fueron simplemente acciones puntuales y personales de diplomáticos aislados”, pero reconociendo que sí hubo durante el régimen actos en favor de los judíos perseguidos.

El régimen, en definitiva, apostó por un difícil equilibrio entre mostrar públicamente el apoyo a la Alemania nazi y mantener una cierta distancia para no implicarse directamente en la guerra. Lo que sí queda claro, definitivamente, es que funcionarios de la dictadura participaron en la salvación de judíos durante la Segunda Guerra Mundial, bien sea a título individual o por indicaciones de altos cargos del régimen, y que España, a diferencia de lo que ocurrió en otros países aliados de la Alemania nazi que colaboraron con los nazis en la “solución final”, no deportó a sus judíos.