La primera Cuenta Pública del presidente chileno José Antonio Kast, se llevará a cabo el 1 de junio en Valparaíso. Los estudiantes agrupados en la Confech, que es una organización que agrupa a diversas federaciones de estudiantes universitarios, principalmente comunistas y de extrema izquierda, ha llamado a marchar y boicotear los programas del gobierno chileno. Cómo es habitual, el presidente del Colegio de Profesores de Chile, ha manifestado su adhesión a la convocatoria propuesta por los estudiantes. Cómo siempre, ellos reclaman en contra de cualquier medida de la autoridad que implique buscar eficiencia en el uso de recursos en la educación. La mayoría de los estudiantes chilenos no participa en política activa, pues están dedicados a estudiar. No obstante, hay grupos minoritarios que hacen de la disidencia una profesión. Se enquistan en organizaciones de estudiantes que regularmente promueven “salir a la calle” a protestar. La educación básica y secundaria en Chile ha tenido deterioros importantes, producto de la politización de sus dirigentes.
El Colegio de Profesores, a su vez, ha sido históricamente controlado por la extrema izquierda, que encontró durante los gobiernos de Bachelet y Boric, aliados naturales para modificar planes de estudio e introducir en la juventud el germen de la rebelión y del descrédito a las tradiciones, los símbolos y la familia tradicional. La izquierda ha influido en cómo y qué contar de la historia de Chile de los últimos 60 años. Un Estado poderoso y una educación gratuita, universal y de calidad, ha sido el eslogan de la izquierda. Lo único que han conseguido, ha sido destruir los liceos y colegios públicos emblemáticos como el Instituto Nacional y el INBA, que hoy se debaten entre activistas encapuchados con overoles blancos, quienes atacan a la policía y se enfrentan a aquellos estudiantes que solo quieren aprender. En los próximos días veremos una arremetida feroz de la izquierda dura chilena, que solo busca oponerse a cualquier propuesta del Presidente Kast.
La izquierda en Chile habla de democracia solo cuando está en el poder. Ahora que perdió estrepitosamente en las últimas elecciones, no escoge otro camino más que enfrentar con violencia al gobierno ganador. El actual gobierno está tratando de desarticular todos los reductos de la izquierda, financiados con recursos de todos los chilenos. Los dirigentes afines al expresidente Boric han quedado desocupados y su única opción es volver al gobierno en 4 años más y su única opción parece ser que fracase el actual gobierno de derecha. A pesar de todo, el gobierno del presidente Kast tiene claro que no permitirá desórdenes y destrozos de bienes públicos o privados. Durante el estallido delictual de octubre de 2019 que se produjo en Chile y que fue liderado por”estudiantes” anarquistas se quemaron iglesias y estaciones del Metro de Santiago, en un intento por derribar al gobierno de Sebastián Piñera.
En los próximos días Chile será noticia, pues el presidente chileno se dirigirá al país con un balance de sus primeros tres meses de gobierno, como también, hará un análisis de lo que pretende el gobierno hacia adelante. Lo que acompañará a esta actividad, será el enfrentamiento de la izquierda combativa con la autoridad policial que tiene un mandato de resguardar el orden público. El actual gobierno será muy estricto para que las legítimas manifestaciones no afecten a terceros en su seguridad personal y en la de sus bienes. Volveremos sobre esta materia en los próximos días.