La infraestructura de movilidad eléctrica en España continúa su tendencia alcista. Según los últimos datos de la Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso de la Movilidad Eléctrica (Aedive), la red de recarga pública alcanzó los 54.794 puntos operativos a 1 de mayo de 2026. Esta cifra representa un sólido crecimiento del 9,6% en comparación con los registros de cierre de 2025.
Auge de la carga ultrarrápida: una experiencia similar a la combustión
El despliegue de infraestructuras se ha centrado especialmente en la alta potencia, un factor crítico para facilitar los viajes de larga distancia y reducir la "ansiedad de autonomía" entre los conductores. En este sentido, los puntos de carga ultrarrápida (superiores a 350 kW) han crecido un 5,1%.
Sin embargo, el mayor salto se ha dado en los rangos intermedios de alta potencia: de 150 a 350 kW han aumentado un 18,5%, mientras que de 50 a 150 kW (carga rápida), un 17,9%.
Arturo Pérez de Lucia, director general de Aedive, ha destacado que esta red ya permite "una experiencia de usuario similar a la combustión", especialmente para la flota actual de vehículos con baterías de alta densidad que soportan estas potencias.
Concentración geográfica y retos pendientes
A pesar del crecimiento generalizado, el despliegue mantiene una fuerte concentración territorial. Solo cuatro comunidades autónomas (Cataluña, Madrid, Andalucía y la Comunidad Valenciana) acumulan cerca del 60% del total de las infraestructuras públicas del país.
Desde Aedive se subraya que, aunque la alta potencia es vital para los viajes largos, el próximo paso para democratizar la electromovilidad debe ser el fomento de la recarga en corriente alterna (baja potencia y más económica) en entornos urbanos y periurbanos, facilitando así la carga diaria de los usuarios.