Informe sobre adaptación climática en la capital

Madrid podría registrar temperaturas similares a Marrakech en 2050 y perder hasta un 16,4 % de renta por el calor

Un informe de Fundación AXA alerta de que Madrid podría aumentar hasta 5,5 ºC su temperatura máxima en los próximos 25 años, agravando el calor extremo, el estrés hídrico y las inundaciones.
Fundación AXA Madrid
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Madrid afronta un futuro marcado por el aumento de las temperaturas, la escasez de agua y fenómenos meteorológicos más extremos. Así lo recoge el informe Cuidar el presente, proteger el mañana: adaptación climática de la ciudad de Madrid, elaborado por AXA Climate y presentado por Fundación AXA, que advierte de que, si se mantiene la actual trayectoria de emisiones, la capital podría alcanzar condiciones climáticas similares a las de Marrakech antes de 2050.

El calor extremo será el principal riesgo climático para Madrid

El estudio señala que las temperaturas máximas en la ciudad podrían aumentar entre 5,2 y 5,5 grados centígrados durante los próximos 25 años. Este incremento provocaría una multiplicación de los episodios de calor extremo, con hasta dos meses adicionales de sensación térmica superior a los 33 grados y olas de calor que podrían prolongarse durante semanas.

Según los expertos, la duración de estos episodios podría duplicarse respecto a la situación actual, con 55 días más de altas temperaturas y 62 noches cálidas adicionales cada año.

La autora del informe, Claudia Ylla, explicó durante la presentación que el impacto económico del calor extremo podría ser muy significativo para la región. En concreto, la Comunidad de Madrid podría perder hasta un 16,4% de su PIB per cápita debido a la reducción de la productividad asociada a las altas temperaturas.

Riesgos para la salud y el empleo

El informe también alerta de las consecuencias sanitarias del aumento térmico. En ausencia de nuevas medidas de adaptación, la ciudad podría registrar hasta 68.000 muertes adicionales relacionadas con el calor de aquí a 2050.

Además, el incremento de las temperaturas afectará especialmente a los trabajadores expuestos al exterior o en espacios sin climatización adecuada. Los investigadores destacan que el riesgo de accidentes laborales aumenta un 17% durante los episodios de calor extremo y que un incremento de cuatro grados podría suponer la pérdida de al menos media jornada laboral semanal por trabajador afectado.

El estrés hídrico se agravará en las próximas décadas

La escasez de agua constituye otro de los grandes desafíos identificados en el estudio. Actualmente, la demanda hídrica ya supera ampliamente la disponibilidad de recursos renovables, una situación que podría empeorar de forma considerable.

Las proyecciones apuntan a que el estrés hídrico pasará de una demanda equivalente a tres veces los recursos disponibles a una presión de hasta 4,5 veces la capacidad renovable del sistema.

Los expertos advierten de que la disminución de las precipitaciones y su creciente irregularidad afectarán especialmente a los embalses que abastecen a la región, entre ellos El Atazar y Valmayor, reduciendo los márgenes de seguridad del suministro.

Menos lluvia, pero más inundaciones

Aunque las precipitaciones totales tenderán a disminuir, el informe prevé que los episodios de lluvia intensa serán más frecuentes y concentrados, incrementando el riesgo de inundaciones repentinas.

Madrid seguirá siendo especialmente vulnerable a las inundaciones urbanas provocadas por tormentas torrenciales, aunque también se mantendrá la exposición al desbordamiento de cauces como el Manzanares, el Jarama, el Guadarrama, el Henares o el Alberche.

En escenarios extremos, alrededor de medio millón de habitantes podrían verse afectados directamente por inundaciones, con consecuencias que se extenderían a infraestructuras de transporte, actividad económica y servicios esenciales.

Adaptación y prevención como prioridades

Durante la presentación del informe, representantes institucionales y empresariales coincidieron en la necesidad de reforzar las políticas de adaptación climática para minimizar los impactos previstos.

La jefa del Servicio de Cambio Climático del Ayuntamiento de Madrid, Irene García, destacó la importancia de evolucionar desde una gestión reactiva de las crisis hacia una estrategia preventiva basada en la gestión integral de riesgos.

El estudio concluye que la combinación de medidas de adaptación y mitigación será clave para reducir los costes humanos, sociales y económicos asociados al cambio climático. Según los cálculos presentados por AXA Climate, cada euro invertido en prevención puede evitar entre seis y diez euros en costes posteriores derivados de daños o reparaciones.