Manuel Camacho Piñera: “No podemos permitir que en 2026 una autovía tenga socavones y problemas de firme”

El nuevo presidente del Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas reclama una mayor inversión en conservación de infraestructuras, defiende una Ley de la Ingeniería homologable a Europa y apuesta por recuperar el peso técnico y social de la ingeniería civil en España.

Manuel Camacho Presidente CITOP
photo_camera Manuel Camacho Presidente CITOP

El recién elegido presidente del Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas, Manuel Camacho Piñera, llega al cargo con un mensaje claro: abrir el colegio, recuperar el peso institucional de la ingeniería civil y volver a situar a los profesionales técnicos en el centro del debate sobre infraestructuras, conservación y seguridad.

Su candidatura, explica, combina “experiencia y juventud” y nace con la intención de “hacer un colegio más fuerte y una ingeniería civil más fuerte”. Pero más allá del plano corporativo, Camacho Piñera lanza también una advertencia sobre el estado de conservación de las infraestructuras españolas, reclama una mayor inversión pública en mantenimiento y defiende que los ingenieros vuelvan a ser una voz técnica de referencia frente a la desinformación y la polarización.

En conversación con El Diario de Madrid, el nuevo presidente del colegio aborda además la futura Ley de la Ingeniería, la situación de los ingenieros en la función pública, la necesidad de reforzar la ingeniería municipal y el reto de reconectar la institución con sus colegiados tras años de distanciamiento.

Acaban de ganar las elecciones al colegio profesional. ¿Con qué objetivos afrontan esta nueva etapa?

Esta es una candidatura mezcla de experiencia y de juventud, y creemos que ese equilibrio es perfecto porque permite compaginar ideas y perspectivas diferentes. Pero, sobre todo, es una candidatura con muchísima ilusión y con una idea muy clara: necesitamos un colegio más fuerte y una ingeniería civil más fuerte.

Uno de los primeros pilares de nuestro proyecto es la transparencia. Queremos hacer un colegio abierto. Abrir las ventanas, abrir las puertas y que toda la sociedad conozca lo que hacemos. No queremos una institución cerrada hacia dentro.

También queremos abrir el colegio a los colegiados y colegiadas, porque creemos que en los últimos años ha estado demasiado alejado de ellos. De hecho, la primera acción de gobierno que vamos a llevar a cabo será convocar una asamblea general para escuchar directamente su voz y sus propuestas.

Después de ocho años sin celebrarse una asamblea, entendemos que era fundamental volver a generar ese espacio de participación para que los profesionales sientan que el colegio vuelve a ser suyo.

“Todo lo que no se invierte en mantenimiento termina multiplicando el coste”

¿Qué papel quiere recuperar el colegio ante las administraciones públicas?

Tenemos que volver a tener presencia y contacto diario con las administraciones. Eso se había perdido en gran medida y es necesario recuperarlo.

La ingeniería civil no puede limitarse únicamente al ámbito técnico interno. Tenemos que trasladar a las administraciones cuáles son los problemas reales del sector y también los problemas que afectan directamente a la sociedad.

Nos preocupa especialmente la caída de la inversión en conservación y mantenimiento de infraestructuras. Esa reducción presupuestaria ha terminado provocando situaciones preocupantes y creemos que es imprescindible revertirla.

Durante años ha pesado mucho más la inauguración de nuevas infraestructuras que el mantenimiento de las ya existentes. Evidentemente, inaugurar una autovía, un tramo de AVE o un aeropuerto tiene mucha repercusión política y visual, pero lo verdaderamente importante es conservar adecuadamente lo que ya tenemos, porque de ello depende la seguridad cotidiana de millones de ciudadanos.

¿Considera que existe un déficit real de conservación en España?

Sin ninguna duda. Todo lo que no se invierte en mantenimiento y conservación termina provocando un deterioro mucho mayor y, posteriormente, unos costes muchísimo más elevados de reparación.

Pero no hablamos únicamente de una cuestión económica. Hablamos también de seguridad y de evitar riesgos o desgracias humanas.

Hoy mismo venía conduciendo desde Murcia hasta Madrid y es llamativo comprobar cómo el propio navegador ya te avisa continuamente de baches, socavones o puntos peligrosos. Que en pleno año 2026 uno circule por una autovía y encuentre problemas de firme me parece excesivo.

Es verdad que existe inversión en conservación y que hay grandes profesionales trabajando en ello, pero es insuficiente para el volumen de infraestructuras que tiene el país.

A veces utilizo un ejemplo muy sencillo: estamos obligados a pasar una ITV a nuestros vehículos para seguir circulando con seguridad, pero las carreteras no tienen la dotación de recursos necesaria para garantizar esa seguridad. Y eso termina reflejándose en el estado de muchas infraestructuras.

“Sin infraestructuras no hay sanidad, educación ni desarrollo”

En ocasiones da la sensación de que la inversión en infraestructuras se percibe como algo secundario frente a otros servicios públicos.

Es un error plantearlo así, porque las infraestructuras sostienen el funcionamiento de todos los servicios esenciales.

Evidentemente nadie plantea quitar recursos a la sanidad o a la educación, pero hay que recordar que sin infraestructuras tampoco existirían esos servicios. Las ambulancias circulan por carreteras, los escolares se desplazan gracias a infraestructuras y toda la actividad económica depende de ellas.

La infraestructura no es un lujo. Es una base imprescindible para el funcionamiento de la sociedad y para garantizar igualdad de oportunidades y calidad de vida.

Otro de los grandes objetivos que han anunciado es impulsar una Ley de la Ingeniería.

Sí. Vamos a trabajar de la mano del Instituto de Graduados en Ingeniería e Ingenieros Técnicos de España (INGITE) porque creemos que España debe alinearse de una vez con el marco europeo.

Prácticamente todos los países europeos cuentan ya con una regulación homologada y España sigue siendo una excepción. Lo único que pedimos es que se transcriba y aplique correctamente el ordenamiento europeo.

Nuestra intención es presentar una propuesta de Ley de la Ingeniería a los distintos grupos políticos para que puedan estudiarla y desarrollarla.

Creemos que es una cuestión estratégica para el reconocimiento profesional y para el futuro del sector.

También han reivindicado cambios en la función pública.

Efectivamente, Exigiremos con urgencia que se cumpla el ordenamiento actual de la función pública.

Todos los titulados universitarios deberían ser considerados nivel A1 sin excepciones. Sin embargo, los grados en ingeniería y algunos grados sanitarios siguen todavía fuera de ese reconocimiento en determinados ámbitos.

Es una situación que creemos que debe corregirse porque afecta directamente al reconocimiento profesional y al desarrollo de la carrera profesional dentro de la administración pública.

“Queremos unir la experiencia de los senior con el talento joven”

¿Qué importancia tendrá el factor humano dentro del nuevo modelo de colegio?

Muchísima. Queremos recuperar la ilusión de los colegiados y colegiadas y volver a generar sentimiento de pertenencia.

También vamos a prestar una atención especial a los profesionales jubilados, porque creemos que durante años han quedado en una situación de cierto abandono dentro de la institución.

Nuestra idea es integrarlos y crear grupos de trabajo donde puedan compartir experiencia y conocimiento con los profesionales más jóvenes. La unión entre compañeros senior y junior puede aportar muchísimo valor a toda la profesión.

Han hablado también de reforzar el papel de la ingeniería municipal.

Sí, porque creemos que el ingeniero municipal encaja perfectamente dentro de las capacidades de los ingenieros civiles.

Somos una profesión con un campo de conocimiento muy amplio y podemos aportar muchísimo valor a los municipios, especialmente en servicios públicos, infraestructuras urbanas, movilidad, agua, urbanismo o conservación.

Ese es uno de los ámbitos donde creemos que la ingeniería civil debe ganar todavía más presencia en los próximos años.

“Los ingenieros tenemos que participar en el debate público”

¿Considera que el sector ha perdido presencia pública y capacidad de explicar técnicamente determinados problemas?

Creo que sí. En los últimos años los ingenieros no hemos participado lo suficiente en el debate público sobre infraestructuras, mantenimiento o inversión.

Muchas veces se ha terminado escuchando a personas ajenas al sector o sin el conocimiento técnico adecuado, y eso ha contribuido a distorsionar determinadas realidades.

Los ingenieros técnicos de obras públicas y los graduados en ingeniería civil trabajamos sobre el terreno, en obra, en mantenimiento, en proyectos y en explotación de infraestructuras. Tenemos una visión muy directa de lo que sucede y creemos que podemos aportar información rigurosa y experiencia para ayudar a mejorar la calidad de vida de la sociedad.

Nuestro objetivo es precisamente ese: aportar conocimiento técnico, evitar errores y contribuir a que las decisiones se tomen con mayor rigor.

¿Qué mensaje trasladan desde el colegio a las instituciones públicas?

Que estamos a disposición de todas las administraciones, tanto estatales como autonómicas y locales.

Queremos colaborar, aportar soluciones y ayudar a mejorar las infraestructuras y los servicios públicos desde nuestra experiencia técnica.

Nuestra función como institución no es otra que servir a la sociedad y contribuir a mejorarla.

¿Con qué idea le gustaría que se identificara esta nueva etapa?

Con una idea de apertura, cercanía y fortaleza institucional.

Queremos abrir el colegio, hacerlo accesible, recuperar la ilusión de muchos compañeros y construir una ingeniería civil más fuerte y más presente en la sociedad.

Tenemos muchísimo trabajo por delante, pero también muchísimas ganas. Y estamos convencidos de que vamos a conseguirlo.