Hay dirigentes políticos que hablan desde la teoría y otros que lo hacen desde la experiencia directa de la gestión. Felipe Alessandri pertenece claramente al segundo grupo. Abogado de profesión, exalcalde de Santiago de Chile, antiguo integrante del gabinete del presidente Sebastián Piñera y actual alcalde de Lo Barnechea —uno de los municipios más extensos, complejos y diversos del país sudamericano—, Alessandri lleva décadas vinculado a la administración pública y a la gestión urbana.
Su reciente visita a Madrid, con motivo del encuentro internacional Bloomberg CityLab impulsado por Michael Bloomberg, le permitió compartir experiencias con alcaldes de grandes capitales del mundo y observar de cerca el modelo urbano madrileño. Durante varios días convivió con responsables municipales de Europa, América Latina, África y Asia en un foro centrado en el futuro de las ciudades y en los grandes retos contemporáneos: acceso a la vivienda, integración social, movilidad sostenible, inteligencia artificial, seguridad o transformación medioambiental.
En conversación con El Diario de Madrid, Alessandri reflexiona sobre el papel creciente de las ciudades en la transformación política y social, el vínculo histórico entre Chile y España, la evolución de Madrid y los enormes contrastes sociales que atraviesan las grandes urbes latinoamericanas.
Acaba de participar en el Bloomberg CityLab celebrado en Madrid junto a algunos de los principales alcaldes del mundo. ¿Qué balance hace de esta experiencia?
Fue una experiencia extraordinariamente enriquecedora. Participaron cerca de 130 alcaldes y responsables municipales de distintos lugares del mundo: Madrid, Barcelona, Valencia, Londres, Kiev, ciudades africanas, japonesas y latinoamericanas. Poder compartir experiencias entre quienes enfrentamos problemas urbanos similares resulta tremendamente útil.
El encuentro estaba muy bien organizado por Bloomberg CityLab y permitió profundizar en temas muy concretos: movilidad, sostenibilidad, seguridad, inteligencia artificial aplicada a la gestión pública, vivienda o recuperación de espacios urbanos. Escuchamos al presidente Pedro Sánchez, compartimos con Norman Foster, con Ana Hidalgo, con alcaldes de ciudades que están viviendo incluso situaciones extremas, como Kiev. Fue un nivel muy alto.
Además, Madrid fue una sede magnífica. Yo la observo con ojos de alcalde. Cada vez que vengo la encuentro más bonita, más ordenada, más moderna y al mismo tiempo más respetuosa con su patrimonio. Uno aprecia el trabajo urbano que existe detrás de eso.
A veces quienes viven aquí lo terminan normalizando, pero para quienes venimos de fuera resulta muy evidente el nivel de conservación de la ciudad, la limpieza, la seguridad y el cuidado del espacio público. Madrid está viviendo un gran momento.
“Chile y España comparten mucho más que un idioma”
Usted mantiene además una relación histórica y personal con España.
Sí, absolutamente. Hace muchísimos años que tengo relación con España. Fui becario de la Fundación Carolina y desde entonces mantengo amistades muy profundas aquí. Cuando uno viene a España reconoce inmediatamente muchas cosas propias: el idioma, las costumbres, la religión, la forma de construir ciudad, incluso ciertos rasgos culturales y humanos.
En Chile siempre hemos sentido una conexión muy directa con España. Basta observar cómo fueron diseñadas nuestras ciudades. Santiago, por ejemplo, tiene una estructura profundamente inspirada en las ciudades españolas: la plaza de armas, la catedral, el municipio, el trazado urbano.
Este tipo de encuentros sirven precisamente para reforzar esos vínculos históricos y culturales entre España, Chile e Hispanoamérica.
Durante el encuentro se insistió mucho en la idea de que las ciudades están ganando protagonismo frente a los propios Estados.
Yo comparto completamente esa visión. Michael Bloomberg lo explica muy bien: hoy los cambios reales están comenzando en las ciudades.
Sin desmerecer el trabajo parlamentario —mi hermano actualmente es presidente de la Cámara de Diputados de Chile—, la transformación concreta de la vida de las personas ocurre en el ámbito local. Ahí es donde se resuelven los problemas cotidianos: vivienda, transporte, contaminación, seguridad, movilidad o convivencia.
Las ciudades están marcando hoy el ritmo de muchos cambios que después terminan influyendo incluso en las políticas nacionales.
Madrid es un buen ejemplo. Uno puede observar cómo determinadas transformaciones vinculadas a la movilidad sostenible, la electrificación del transporte o la recuperación urbana han nacido desde políticas municipales muy concretas.
“Lo Barnechea es una pequeña representación de América Latina”
Usted gobierna actualmente Lo Barnechea, una de las comunas más particulares de Chile. ¿Cómo la describiría?
Es una comuna tremendamente diversa. Tenemos sectores de altos ingresos, clase media y también personas muy vulnerables. Además, es uno de los municipios más extensos de Chile: colindamos con Argentina y gran parte de la cordillera forma parte de nuestro territorio.
Tenemos centros de esquí, tradiciones huasas, cultura de arrieros, zonas mineras, humedales protegidos y grandes áreas verdes. Pero al mismo tiempo convivimos con enormes desigualdades sociales.
Siempre doy un ejemplo muy gráfico. Uno puede detenerse en un semáforo y mirar hacia un lado donde está la tienda de Rolls Royce, y mirar hacia el otro lado y encontrar viviendas muy precarias junto al río Mapocho. Todo separado por apenas unos metros.
Ese contraste es muy propio de América Latina y representa uno de los grandes desafíos de nuestras ciudades.
Precisamente la vivienda y la integración urbana fueron dos de los grandes temas del encuentro.
Sí, porque es probablemente uno de los grandes problemas de las ciudades contemporáneas. El precio del metro cuadrado se ha disparado en todas partes. Lo vemos en Madrid, Barcelona, Santiago y muchas otras ciudades.
Durante décadas se cometió un error importante: expulsar a las personas de menores ingresos hacia las periferias. Hoy entendemos que las ciudades deben avanzar hacia la integración social.
No es fácil. Genera tensiones. Cuando uno plantea construir viviendas sociales cerca de sectores de altos ingresos aparecen temores y resistencias. Pero yo creo profundamente que las ciudades integradas funcionan mejor.
En Lo Barnechea convivimos diariamente con distintos grupos sociales. A veces hay tensiones, evidentemente, pero también se genera una convivencia que enriquece a la ciudad y que permite construir comunidad.
Ese es uno de los grandes desafíos urbanos del siglo XXI.
“Madrid ha avanzado muchísimo en seguridad y convivencia”
¿Qué aspectos concretos del modelo madrileño le llamaron más la atención?
La seguridad, el orden urbano y el cuidado del patrimonio. Caminé bastante por Madrid y me sentí muy seguro, incluso en zonas con muchísimo tránsito de personas.
También me interesó mucho conocer el funcionamiento de la Policía Municipal. Me reuní con responsables de seguridad y hablamos sobre la utilización de armas no letales, como las pistolas Taser.
En Chile hoy existe un debate importante sobre si las policías municipales deberían disponer de este tipo de herramientas. Yo personalmente soy partidario de ello, porque muchas veces son los primeros en llegar frente a situaciones complejas y actualmente están completamente desarmados.
Además, observé con interés cómo Madrid enfrenta fenómenos como el comercio ambulante ilegal o la convivencia en grandes espacios públicos. Son experiencias muy útiles para quienes gobernamos ciudades latinoamericanas.
Otro de los temas más presentes en el encuentro fue la inteligencia artificial.
Sí, y es un tema apasionante. En Lo Barnechea ya estamos impulsando iniciativas vinculadas a inteligencia artificial y gestión de datos, pero todavía queda muchísimo por avanzar.
La IA va a transformar completamente la administración pública: atención ciudadana, movilidad, análisis de información, seguridad, eficiencia administrativa… Almeida nos explicaba cómo Madrid avanza hacia una administración prácticamente sin papel y claramente ese es el camino.
La inteligencia artificial no tiene techo. El gran desafío es saber utilizarla correctamente para mejorar la calidad de vida de las personas y no perder nunca el componente humano de la gestión pública.
“Medellín demuestra que las ciudades sí pueden transformarse”
¿Hubo alguna experiencia internacional que le impactara especialmente?
Sí, me impresionó muchísimo el caso de Medellín. El alcalde relataba cómo durante los peores años del narcotráfico la violencia era brutal y cómo hoy la ciudad ha conseguido transformarse en un referente tecnológico y de seguridad.
Ellos hicieron una apuesta muy fuerte por la innovación y la tecnología aplicada a la seguridad pública. Hoy Medellín atrae inversión, talento y desarrollo tecnológico.
Ese tipo de ejemplos demuestran que las ciudades sí pueden cambiar profundamente cuando existe visión de largo plazo y liderazgo.
La sostenibilidad parece ocupar un lugar central en su gestión municipal.
Totalmente. Nosotros llevamos años enfrentando una situación hídrica compleja en Chile y eso obliga a cambiar muchas cosas.
Estamos sustituyendo grandes extensiones de césped por especies de bajo consumo hídrico, fomentando jardines más sostenibles y ampliando los programas de reciclaje. Al principio siempre hay cierta resistencia, pero luego la ciudadanía entiende perfectamente la necesidad de estos cambios.
Además, el 95% del territorio de Lo Barnechea tiene algún tipo de protección ambiental. Tenemos montaña, humedales, fauna protegida, cóndores, pumas… El componente medioambiental es parte esencial de nuestra identidad.
También estamos impulsando la movilidad eléctrica. Santiago históricamente ha sufrido muchísimo la contaminación atmosférica, especialmente durante el invierno, debido a su ubicación entre montañas. La transición hacia vehículos eléctricos es fundamental.
Hace diez años los automóviles eléctricos eran prácticamente inaccesibles. Hoy ya existe mucha más oferta y eso está acelerando enormemente el cambio.
“Madrid demuestra que una gran ciudad también puede ser humana”
Después de estos días en España, ¿con qué reflexión se queda?
Me quedo con la idea de que las ciudades, aunque estén en continentes distintos y tengan realidades diferentes, enfrentan problemas muy similares.
Vivienda, movilidad, seguridad, sostenibilidad, integración social… Son desafíos globales y por eso es tan importante compartir experiencias y aprender unos de otros.
Y también me quedo con una enorme admiración por Madrid. Es una ciudad vibrante, limpia, segura, culturalmente riquísima y que ha logrado mantener una escala humana pese a ser una gran capital europea.
Eso no ocurre por casualidad. Detrás hay planificación, gestión y visión de ciudad. Y creo sinceramente que Madrid hoy es uno de los grandes referentes urbanos del mundo hispano.