En un contexto donde el coste de la vida ha subido de forma notable en la última década, la relación de los españoles con el dinero atraviesa una transformación profunda. Aunque los impagos han caído a mínimos históricos, el silencio sigue imperando en muchos hogares, donde más de la mitad de la población reconoce tener conocimientos financieros bajos o nulos. Este vacío informativo no solo dificulta la planificación, sino que convierte la gestión económica en una fuente de estrés y culpa para miles de familias.
Romper el tabú del dinero es el primer paso para recuperar el control. Desde la generación sándwich, que sostiene económicamente a hijos y padres simultáneamente, hasta los perfiles más evitadores que postergan decisiones por miedo, la clave reside en sustituir la emoción paralizante por información clara y planes de acción realistas. La educación financiera no es solo una cuestión de números, sino una herramienta fundamental para el bienestar emocional.
En esta entrevista, desgranamos las claves del IV Observatorio de KRUK para entender cómo influye nuestra personalidad en el gasto, por qué es vital incluir a los más pequeños en la economía doméstica y cómo la Inteligencia Artificial puede ser tanto una aliada como un riesgo para nuestro bolsillo. Todo ello bajo un modelo de gestión de deuda que prioriza la empatía y el acompañamiento humano.
Según vuestro estudio, más de la mitad de la población reconoce tener conocimientos financieros bajos o nulos, pero solo el 37% quiere formarse. ¿Por qué seguimos sin hablar de dinero en casa? ¿Cómo afecta este silencio a las decisiones que tomamos cada día?
El dinero sigue siendo un tema poco hablado en muchos hogares, y eso tiene un impacto directo en la forma en la que gestionamos nuestras finanzas. Cuando no se habla de dinero, se convierte en un tema invisible, lo que dificulta la planificación y hace que muchas decisiones se tomen de forma impulsiva o emocional. Al final, lo que no se conversa, no se aprende ni se corrige a tiempo.
¿A qué edad y cómo deberíamos empezar a incluir a los hijos en las conversaciones sobre el presupuesto del hogar para evitar el analfabetismo financiero en el futuro?
No hay una edad “mágica”, pero sí hay momentos clave en los que es especialmente útil empezar a incluir a los niños en conversaciones sobre dinero. Según expertos en educación financiera y pedagogía, incluso antes de que los niños tengan ingresos propios, pueden comenzar a entender conceptos básicos como que las cosas tienen un valor o que los recursos son limitados.
A partir de los 5 o 6 años, cuando comienzan a hacer operaciones básicas y a comprender cantidades, ya pueden asimilar ideas como ahorro, gastar y priorizar objetivos simples. En la práctica, esto se hace siempre de forma gradual y adaptada a su nivel de desarrollo. Se puede empezar hablando, de manera muy sencilla, del valor del dinero cuando vamos a comprar o explicar por qué decidimos gastar en unas cosas y no en otras.
Más adelante, se puede ir incorporando a los niños en pequeñas decisiones familiares, como preguntarles qué prefieren comprar con un presupuesto limitado o involucrarles cuando hacemos la lista de la compra.
Incluir a los niños en estas conversaciones no solo les ayuda a comprender mejor el dinero, sino que también favorece la adquisición de hábitos financieros saludables que, de adultos, les permitirán tomar decisiones más informadas y evitar errores comunes como el sobreendeudamiento o el consumo impulsivo. Comenzar temprano, siempre con actividades y conceptos acordes a su edad, es una inversión que se refleja en una mayor autonomía y seguridad financiera en el futuro.
El 45% de los españoles tiene deudas, pero los impagos han caído al 33%, su nivel más bajo en la historia. ¿Qué está cambiando en la relación de los españoles con el dinero tras las últimas crisis?
La relación de los españoles con el dinero está cambiando. Tras la última crisis, se ha percibido una mayor prudencia financiera. Aunque una parte importante de la población sigue teniendo deudas, existe más conciencia sobre la importancia de cumplir con los pagos y evitar el sobreendeudamiento.
El 43% de las personas con deudas experimenta estrés financiero, y un 19% siente culpa o vergüenza. ¿Cómo romper el estigma y hablar de dinero sin drama?
El primer paso es normalizarlo. Desde KRUK insistimos en que el dinero no debería ser un tema tabú, igual que no lo es la salud o el trabajo. Hablar de deudas o dificultades económicas no define a una persona, lo importante es cómo se afronta la situación y qué decisiones se toman a partir de ahí.
Muchos españoles sienten vergüenza al hablar de impagos: ¿Cómo se puede transformar esa culpa en un plan de acción concreto y realista?
La culpa es uno de los principales bloqueos en la gestión de deuda. Por eso, el primer paso es dejar de juzgarse y empezar a ordenar la situación con datos: cuánto se debe, a quién y en qué condiciones. A partir de ahí, se puede construir un plan realista. La acción siempre empieza cuando se sustituye la emoción paralizante por información clara.
¿Cuáles son las "señales de alerta roja" que indican que una deuda familiar está a punto de volverse incontrolable?
Algunas de estas señales son: utilizar crédito para gastos básicos, no conocer el importe total de la deuda, encadenar préstamos o evitar mirar la situación financiera. Cuando esto ocurre, la deuda deja de ser puntual y empieza a convertirse en estructural.
¿Cómo ha evolucionado la figura de las agencias de gestión de deuda hacia un modelo basado en el acompañamiento y la educación financiera en lugar de la presión?
En KRUK no nos limitamos al recobro de deudas, sino que trabajamos con un enfoque basado en el comportamiento financiero, combinando análisis de datos, acompañamiento y educación financiera. Nuestro objetivo no es solo recuperar deuda, sino ayudar a las personas a recuperar estabilidad económica de forma sostenible.
El 51% de las personas cuidadoras pertenecen a la "generación sándwich" (hijos y padres a cargo). ¿Cómo se gestiona la economía cuando los gastos aprietan por todos los lados?
El término "generación sándwich" hace referencia al grupo de personas entre 40 y 60 años que sostiene económicamente a dos generaciones a la vez, cuidan de sus hijos y apoyan a sus padres, y en muchas ocasiones no llegan a fin de mes. Los datos del Observatorio reflejan que el 60% de las personas entre 45 y 54 años tiene deudas y un 32% reconoce que no puede ahorrar nada. El caso para este grupo es especial, ya que sienten presión en varios frentes al mismo tiempo y viven al límite de sus posibilidades, combinando sus propias responsabilidades con el apoyo a su entorno familiar.
Para gestionarlo, lo más importante es saber priorizar: cubrir necesidades básicas primero y asumir que no siempre se puede llegar a todo. La planificación es clave para evitar el desbordamiento financiero.
En este contexto, desde KRUK España, apostamos por un modelo de gestión de la deuda basado en la escucha activa y la empatía, dos aspectos que el 61% de los deudores encuestados valora positivamente. El primer paso para salir de una situación de presión financiera es encontrar soluciones adaptadas a cada realidad familiar.
Para esta generación, ¿cuál es el primer paso para organizar un presupuesto que debe cubrir a tres generaciones distintas simultáneamente?
El primer paso es realizar un diagnóstico claro y realista de la situación financiera. Esto significa tener una fotografía completa de los ingresos, los gastos fijos y las obligaciones existentes, incluyendo deudas, pagos recurrentes y cualquier carga asociada al cuidado de hijos y padres. Sin esta visión global, es muy difícil tomar decisiones eficaces o establecer prioridades coherentes. Con este punto de partida, la planificación permite ordenar gastos, priorizar necesidades básicas y empezar a recuperar control financiero de forma progresiva.
El coste de la vida ha subido un 29% en una década. ¿Cómo se consume con cabeza cuando llegar a fin de mes es cada vez más difícil?
Consumir con cabeza no significa dejar de consumir, sino diferenciar claramente entre lo necesario y lo prescindible, evitando compras impulsivas o decisiones financiadas que puedan comprometer la estabilidad futura.
KRUK ha desarrollado un test de personalidad financiera (gastador, ahorrador, evitador o monje). ¿En qué consiste este sistema y cómo ayuda a una persona identificarse en uno de estos perfiles?
Desde KRUK promovemos iniciativas de educación financiera para que las personas tengan recursos para gestionar mejor sus deudas y evitar impagos. En este sentido lanzamos recientemente el Test de Personalidad Financiera, una herramienta gratuita que permite a cada persona descubrir su perfil como gestor de dinero y recibir recomendaciones adaptadas a sus características particulares.
En el test se identifican cuatro perfiles de consumidor: el monje (austero y controlado), el ahorrador (planificador), el gastador (impulsivo) y el evitador (despreocupado con las finanzas). Con esto no se busca etiquetar, sino ayudar a comprender cómo nos relacionamos con el dinero para mejorar nuestras decisiones.
¿Cuál es el perfil más común entre los españoles y qué errores financieros suele comprar cada uno de ellos (especialmente el gastador frente al monje)?
Los perfiles que suelen presentar mayores dificultades son el gastador y el evitador. El primero tiende a la impulsividad y el segundo a la negación o postergación de los problemas financieros, lo que en ambos casos puede generar desequilibrios importantes. En el lado más estructurado, el ahorrador tiene una buena disciplina financiera, pero su principal riesgo es la rigidez, que pueda suponer no aprovechar oportunidades de inversión o disfrute. El monje es extremadamente prudente y controlado con el dinero, pero puede caer en una aversión excesiva al gasto o al riesgo, que pueden impedir disfrutar del dinero o hacerlo crecer de forma eficiente.
¿Cómo influye el perfil de evitador financiero en el agravamiento de una deuda y cómo puede KRUK ayudar a romper ese círculo de silencio?
El perfil evitador es especialmente relevante porque tiende a posponer las decisiones económicas, evitar abrir notificaciones, llamadas o cartas relacionadas con la deuda, e incluso no mirar su situación real hasta que el problema es más grave. Este comportamiento suele generar un efecto bola de nieve: los intereses crecen, se pierden oportunidades de solución temprana y aumenta la carga emocional, especialmente en forma de estrés y culpa.
Desde KRUK trabajamos mucho en romper ese bloqueo inicial y el círculo de silencio lo antes posible, ofreciendo un acompañamiento cercano y comprensivo. El objetivo no es solo la gestión de la deuda, sino ayudar a la persona a recuperar el control paso a paso, empezando por poner orden en la situación y facilitando soluciones adaptadas a su realidad.
En un contexto de tipos de interés variables, ¿es mejor priorizar el ahorro de emergencia o amortizar deuda de consumo rápidamente?
Lo ideal es buscar un equilibrio, pero en la práctica el primer paso debería ser construir un fondo de emergencia básico, aunque sea pequeño. Sin ese colchón, cualquier imprevisto puede obligar a recurrir de nuevo al crédito y entrar en un ciclo de endeudamiento. A partir de ahí, la prioridad suele ser reducir la deuda de consumo, especialmente aquella con tipos de interés más altos, porque su coste financiero es superior al beneficio que se obtiene manteniendo el ahorro.
Una buena planificación financiera no consiste en elegir entre ahorrar o pagar deuda, sino en ordenar prioridades, primero estabilidad mínima para evitar vulnerabilidad, y después reducción progresiva del endeudamiento para recuperar margen económico y tranquilidad.
La IA está transformando el mercado laboral y el consumo. ¿Es la Inteligencia Artificial una aliada para que el consumidor medio gestione mejor sus deudas o existe el peligro de que los algoritmos fomenten un consumo impulsivo e invisible?
La Inteligencia Artificial puede ser una gran aliada para la gestión financiera si se utiliza de forma adecuada. Con ella se pueden automatizar presupuestos, analizar patrones de gasto, anticipar dificultades de pago e incluso ofrecer recomendaciones personalizadas que ayuden a tomar decisiones más informadas.
En este sentido, el consumidor puede obtener una visión más clara de su situación económica y actuar con mayor previsión, especialmente relevante si se considera el contexto en el que el 54% de los españoles reconoce tener conocimientos financieros bajos o nulos, según el IV Observatorio de KRUK.
Sin embargo, también existe un riesgo evidente: los mismos algoritmos que ayudan a organizar las finanzas pueden utilizarse para estimular el consumo impulsivo, a través de ofertas hiper personalizadas, fácil acceso con un clic a compras o suscripciones automatizadas que pasan desapercibidas. Esto puede agravar el problema del gasto invisible o la falta de control presupuestario, especialmente en perfiles más vulnerables, como el gastador o el evitador. En definitiva, la clave no está en la tecnología sino en cómo se utiliza.
KRUK apuesta por la educación financiera humana: ¿Crees que un bot de IA podrá alguna vez sustituir la empatía necesaria para ayudar a una persona a salir de un proceso de estrés financiero y culpa?
La Inteligencia Artificial puede ser muy útil para analizar datos, organizar presupuestos o incluso proponer planes de pago personalizados, pero la gestión de la deuda no es solo un problema técnico, sino también emocional. Muchas personas viven su situación financiera con estrés, culpa o vergüenza, y esos factores influyen directamente en su capacidad para tomar decisiones y recuperar el control. No estamos hablando únicamente de números, sino de bienestar personal. La empatía, la escucha activa y el acompañamiento son claves para romper el bloqueo inicial y ayudar a la persona a pasar de la parálisis a la acción.
La tecnología puede ser un apoyo, pero no un sustituto: la interacción humana es necesaria para generar la confianza de hablar abiertamente de la deuda, reducir el estigma y acompañar en un proceso tan sensible.