Carlos Jiménez Muñoz (ASE): "Las pequeñas y medianas empresas son el verdadero escudo social de España"

El vicepresidente de Acción Social Empresarial defiende un modelo económico centrado en la persona, alerta sobre la hiperregulación que sufren las empresas y reivindica el papel de la sociedad civil frente a la creciente intervención del Estado.

 

Entrevista a Carlos Jiménez Muñoz vicepresidente de Acción Social Empresarial en El Diario de Madrid
photo_camera Entrevista a Carlos Jiménez Muñoz vicepresidente de Acción Social Empresarial en El Diario de Madrid

En un contexto marcado por la incertidumbre económica, la presión regulatoria, la crisis de natalidad y el debate sobre el papel social de las empresas, cada vez son más las voces que reclaman recuperar una visión más humana del tejido empresarial. Frente a modelos puramente financieros o despersonalizados, organizaciones como Acción Social Empresarial (ASE) defienden una concepción de la empresa vinculada al desarrollo integral de las personas, al compromiso social y a la responsabilidad ética.

Fundada en 1951 por iniciativa de la Conferencia Episcopal Española, ASE lleva 75 años impulsando la aplicación de la doctrina social de la Iglesia en el ámbito económico y empresarial. Integrada en la red internacional UNIAPAC —presente en cuarenta países y que representa a más de 45.000 empresarios y directivos—, la organización busca fortalecer un modelo empresarial basado en la dignidad de la persona, la solidaridad, la subsidiariedad y el bien común.

Desde El Diario de Madrid conversamos con Carlos Jiménez Muñoz, vicepresidente de Acción Social Empresarial, sobre el papel de las pymes como sostén real de la economía española, la importancia de la conciliación familiar, la transmisión de valores dentro de las empresas, el exceso de regulación, la acción social impulsada desde la iniciativa privada y los retos de futuro para el empresariado español.

¿Qué es Acción Social Empresarial y cuál es la misión que desarrolla actualmente dentro del ámbito económico y empresarial?

Acción Social Empresarial es una asociación erigida por la Conferencia Episcopal Española en el año 1951. Nuestro principal objetivo es promover la doctrina social de la Iglesia en el ámbito empresarial y económico.

Formamos parte de UNIAPAC, que es la federación internacional de asociaciones nacionales de empresarios y directivos cristianos. Para entender la dimensión de esta organización, UNIAPAC tiene presencia en cuarenta países de Europa, América Latina, Norteamérica, África y Asia, y representa a más de 45.000 empresarios, ejecutivos y directivos de negocios.

Nuestra labor tiene varias vertientes. Por un lado, buscamos visibilizar el papel fundamental que tienen las empresas como generadoras de riqueza, empleo y estabilidad social. Y, por otro, promovemos la acción social y la responsabilidad social corporativa dentro de las propias compañías.

Pero, sobre todo, defendemos una idea muy clara: la empresa no puede entenderse únicamente como un instrumento para obtener beneficios económicos. Evidentemente, el beneficio es necesario, porque sin beneficio no existe empresa. Pero creemos que la empresa debe ser también un espacio para el desarrollo humano integral de las personas que la forman.

Desde la doctrina social de la Iglesia, la empresa debe estar centrada en la persona.

"Las empresas son un actor esencial en el desarrollo de la solidaridad"

En los últimos años se ha intensificado el debate sobre la función social de las empresas. ¿Cómo entienden ustedes esa dimensión social?

Nosotros entendemos que la empresa tiene una responsabilidad social evidente dentro de la comunidad en la que desarrolla su actividad.

Por ejemplo, dentro de ASE contamos con una Comisión de Solidaridad que trabaja junto a aceleradora de proyectos sociales VSF España, una entidad especializada en la supervisión y evaluación de proyectos sociales y organizaciones no gubernamentales.

A través de esta colaboración promovemos entre nuestros asociados distintos proyectos sociales ya contrastados y cualificados, para que empresarios y empresas puedan canalizar su acción social con garantías y eficacia.

Hablamos de iniciativas relacionadas con el empleo, la inserción laboral de personas con dificultades, proyectos de integración social o apoyo a colectivos vulnerables. En definitiva, de poner en práctica valores como la solidaridad dentro del ámbito empresarial.

Y creemos sinceramente que las empresas son un actor esencial en el desarrollo de esa solidaridad.

También reivindican el papel de la empresa como transmisora de valores.

Sin duda. Hay un aspecto que muchas veces se olvida y es que la mayor parte de las personas pasa una parte muy importante de su vida dentro del entorno laboral. En muchos casos más de ocho horas al día.

Eso convierte a la empresa en un espacio fundamental para la transmisión de valores humanos, personales y profesionales.

Desde una perspectiva cristiana, también es un lugar adecuado para la evangelización, pero incluso dejando eso al margen, la empresa tiene una enorme capacidad para fomentar principios éticos, cultura de convivencia, responsabilidad y compromiso social.

Además, hay otro elemento muy importante: la relación entre empresa y familia.

España tiene actualmente un problema gravísimo de natalidad y de conciliación familiar. Y el trabajo influye directamente en la estabilidad y el desarrollo de las familias.

Por eso defendemos modelos empresariales que entiendan la importancia de la conciliación y del equilibrio entre la vida profesional y la personal.

"El verdadero escudo social de España son las pequeñas y medianas empresas"

Usted sostiene que las pymes desempeñan un papel mucho más importante del que muchas veces se reconoce públicamente.

Absolutamente. Yo estoy convencido de que el verdadero escudo social de España son las pequeñas y medianas empresas.

¿Por qué? Porque son las que sostienen realmente el empleo privado en nuestro país y las que mantienen un contacto más directo con la sociedad.

En una pyme existe una relación muy cercana entre empresario, trabajadores y entorno social. Las pequeñas empresas están profundamente vinculadas al territorio, a las familias y a la realidad cotidiana de las personas.

Además, hay un aspecto importante: muchas veces se habla de las empresas como si fueran algo lejano o despersonalizado, cuando en realidad la inmensa mayoría del tejido empresarial español está formado por pequeñas y medianas empresas que viven el día a día de manera muy cercana a los problemas reales de la sociedad.

Por eso es tan importante protegerlas y facilitar su desarrollo.

¿Considera que actualmente existe un exceso de intervención sobre la actividad empresarial?

Creo que uno de los grandes problemas del desarrollo empresarial en España es precisamente la hiperregulación.

Existen muchas trabas administrativas, normativas y regulatorias que, en ocasiones, terminan desincentivando iniciativas empresariales que podrían ser muy positivas para la sociedad.

Desde ASE defendemos modelos de negocio sostenibles y de largo plazo, basados en principios éticos y responsabilidad social, pero para que eso sea posible también es necesario que exista un entorno que favorezca el emprendimiento y permita a las empresas desarrollarse.

Y ahí entra en juego uno de los principios fundamentales de la doctrina social de la Iglesia: el principio de subsidiariedad.

Ese principio viene a decir que aquello que pueden hacer las personas, las familias, las pequeñas empresas o la propia sociedad civil no debe ser absorbido innecesariamente por estructuras superiores.

Es importante permitir que los ámbitos inferiores puedan desarrollarse con autonomía y libertad.

"Durante la pandemia vimos cómo las empresas reaccionaron antes que muchas estructuras públicas"

La pandemia evidenció también el papel de muchas empresas en el sostenimiento económico y social del país.

Exactamente. Durante la pandemia vimos cómo muchas empresas fueron las primeras en reaccionar para sostener empleo, mantener salarios o apoyar necesidades sociales y sanitarias urgentes.

Eso demuestra que la sociedad civil y las empresas tienen una enorme capacidad de respuesta cuando se les permite actuar.

Y enlaza precisamente con esa idea de subsidiariedad de la que hablábamos antes: cuando la sociedad civil puede organizarse y actuar, muchas veces responde de manera mucho más cercana, humana y eficaz.

ASE también impulsa espacios de encuentro y formación para empresarios y directivos.

Sí. Nosotros organizamos foros de oración y reflexión de empresarios y directivos cristianos vinculados a distintas parroquias y diócesis españolas.

ASE tiene implantación nacional y presencia en distintas diócesis, como Madrid, Getafe o Alcalá.

Estos espacios cumplen varias funciones. Por una parte, ayudan a profundizar en la doctrina social de la Iglesia. Porque es evidente que difícilmente puedes aplicar algo que no conoces.

Pero también tienen una dimensión muy importante de acompañamiento humano y profesional.

El mundo empresarial es complejo, exige tomar decisiones difíciles y muchas veces compartir experiencias con otros empresarios ayuda enormemente.

Hay situaciones en las que otros empresarios ya han pasado por problemas similares y pueden aportar perspectivas o soluciones éticamente correctas.

Ese acompañamiento es muy importante.

"Necesitamos recuperar una cultura de colaboración empresarial"

También forman parte de una importante red internacional de empresarios cristianos.

Sí. A través de UNIAPAC estamos desarrollando una red global que conecta empresarios y directivos cristianos de distintos países.

De alguna manera, permite compartir experiencias, formas de gestión y modelos empresariales alineados con determinados valores.

Eso facilita mucho la cooperación internacional y ayuda a desarrollar proyectos empresariales sostenibles y coherentes con una determinada visión humanista de la economía.

Además, una de las conclusiones que hemos obtenido de nuestros encuentros internacionales es que en otros países existe una cultura mucho más desarrollada de colaboración empresarial y trabajo conjunto.

En España todavía seguimos teniendo una tendencia excesivamente individualista, y eso muchas veces limita el desarrollo colectivo.

Necesitamos recuperar una mayor cultura de cooperación y asociacionismo. 

Este año ASE celebra su 75 aniversario. ¿Cómo están conmemorando esta fecha?

Estamos desarrollando diferentes iniciativas para celebrar estos 75 años de historia.

Una de ellas ha sido la publicación del libro “Acción Social Empresarial: 75 años al servicio del empresariado cristiano en España”, una obra colectiva con 25 autores y prologada por el cardenal José Cobo.

Es un libro multidisciplinar en el que participan empresarios, académicos, profesionales y representantes eclesiásticos, y cuyo objetivo es tanto reconocer la trayectoria de la asociación como actualizar las aportaciones de la doctrina social de la Iglesia al mundo empresarial actual.

Además, recientemente celebramos en Madrid el Encuentro Nacional de Empresarios y Directivos Cristianos, que terminó teniendo una dimensión claramente internacional, con participantes de 21 nacionalidades distintas.

¿Qué balance hace de ese encuentro celebrado en Madrid?

El balance ha sido muy positivo. El encuentro se estructuró en diferentes paneles dedicados al asociacionismo empresarial cristiano, la formación del líder empresarial, la excelencia empresarial y la gestión de la acción social.

Contamos con empresarios de primer nivel, universidades como la Universidad Francisco de Vitoria, la Universidad Católica de Murcia o el IESE, y también con el respaldo de importantes representantes de la Iglesia española.

Participaron el presidente de la Conferencia Episcopal Española, monseñor Luis Argüello; el cardenal José Cobo; y el obispo de Getafe y presidente de la Fundación Pablo VI, entre otros.

Creo que todo ello refleja que existe un interés creciente por recuperar una visión más humana, más ética y más social de la economía y de la empresa.

"La sociedad civil tiene que volver a asumir un papel protagonista"

¿Cuál considera que es el gran reto del empresariado español de cara al futuro?

Creo que uno de los grandes retos es fortalecer la sociedad civil y recuperar la capacidad de trabajar juntos.

Necesitamos más cooperación, más asociacionismo y una mayor conciencia de comunidad dentro del ámbito empresarial.

Las empresas no son únicamente estructuras económicas. Son comunidades humanas con capacidad de transformar socialmente su entorno.

Y si conseguimos reforzar esa visión humanista de la empresa, basada en la responsabilidad, la solidaridad y el compromiso con las personas, estaremos contribuyendo no solo al crecimiento económico, sino también a una sociedad más estable, más cohesionada y más fuerte.