El ecosistema español de innovación y desarrollo territorial cuenta con una nueva métrica de análisis que rompe con los baremos tradicionales de competitividad. Impact Hub Madrid e Impact Hub Donostia han presentado de forma oficial la segunda edición del Índice de Ecosistemas de Emprendimiento de Impacto, una ambiciosa herramienta de diagnóstico estratégico que evalúa la capacidad de las 50 provincias españolas para afrontar las transformaciones del futuro. El estudio, desarrollado a lo largo del periodo 2025-2026, ha contado con el soporte técnico de Mercatec Investigación Estratégica y la financiación del programa ALIANZAS ES del Ministerio de Trabajo y Economía Social.
La principal conclusión del informe determina que los entornos más saludables y resilientes no son necesariamente aquellos que presentan los mayores balances financieros abstractos, sino los que demuestran una alta conectividad entre agentes diversos, gobernanzas de carácter colaborativo y una sólida articulación entre sus dimensiones ambientales y comunitarias.
Para operacionalizar este diagnóstico sistémico, la metodología analiza más de 120 indicadores agrupados en tres capacidades fundamentales: la vitalidad (autonomía y preservación de ciclos esenciales), la viabilidad (interacción con sistemas mayores y especialización) y la evolución (potencial de aprendizaje colectivo). Estos objetivos se nutren de ocho flujos de valor que abarcan desde el cuidado de recursos naturales hasta los modelos de financiación.
El tamaño económico no determina la salud sistémica
El desglose de los resultados globales sitúa a Madrid, Navarra, Gerona, Huesca, La Rioja, Guipúzcoa, Vizcaya, Teruel, Lérida y Álava como las 10 provincias mejor posicionadas de España. Sin embargo, los investigadores enfatizan que el modelo no ha sido diseñado como una competición o un ranking definitivo, sino como un mapa de salud pública territorial. El hallazgo más disruptivo del informe revela que el músculo financiero o la densidad de población no condicionan el éxito del ecosistema: provincias de tamaño medio como Huesca o Teruel superan en equilibrio sistémico a capitales mucho más pobladas y con mayor volumen de actividad empresarial convencional.
El análisis de patrones geográficos muestra ejemplos de alta eficiencia en la gestión de recursos. Navarra, por ejemplo, se corona en la primera posición tanto en salud ecológica como en salud económica-emprendedora. Por su parte, la provincia de La Rioja escala hasta la segunda posición nacional en el eje de salud social, a pesar de que sus magnitudes estrictamente económicas se sitúan en el puesto 18 del territorio nacional.
En el extremo opuesto, el informe señala que las provincias del sur de España y los archipiélagos balear y canario registran los mayores márgenes de mejora del país, concentrándose sus principales desafíos en los vectores de gobernanza y salud ecológica.
Las transiciones reales tardan hasta cinco años en computar
"El Índice no busca únicamente medir o comparar, sino ofrecer una visión más amplia sobre las condiciones que permiten a los ecosistemas generar bienestar, resiliencia y capacidad de transformación", ha razonado durante la presentación Alberto Alonso, director de Impact Hub Madrid. Los autores del estudio han expuesto de forma honesta una limitación técnica de la herramienta: el desfase temporal de las estadísticas oficiales. Los cambios estructurales y las nuevas redes de gobernanza colaborativa que se activan en un territorio tardan entre cuatro y cinco años en verse reflejados en los indicadores cuantitativos, por lo que el índice invita a realizar una lectura cualitativa de los procesos de transición que ya están en marcha pero siguen siendo estadísticamente invisibles.
El acto institucional de presentación congregó hace unos días a representantes del bloque público, corporativo y académico. Yolanda Alcalá, subdirectora general de Emprendimiento y Pyme del Ministerio de Industria y Turismo, destacó el valor de una herramienta orientada a la acción colectiva desde el territorio. El foro contó además con mesas de análisis donde expertos de entidades como la Diputación de Lérida, SpainNAB, Cofides, Redeia, la Fundación COTEC, el IE Business School y el Centro Yunus de la Universidad de Cantabria debatieron sobre cómo los instrumentos tecnológicos de diagnóstico y el capital de impacto deben guiar las políticas públicas de transición energética y cohesión social a largo plazo.