Finanzas y crédito bancario

La morosidad de la banca baja en noviembre hasta el 2,78 % mientras se reduce la cifra de créditos dudosos

La tasa de morosidad crediticia de la banca española continuó su descenso en noviembre, situándose en el 2,78 %, el nivel más bajo en años y lejos de los máximos registrados tras la crisis económica, según los últimos datos publicados sobre el comportamiento de los activos financieros de las entidades.

El Dinero en el Banco ¿Vale Algo en la Era Digital - Alberto Gil de la Guardia
photo_camera El Dinero en el Banco ¿Vale Algo en la Era Digital - Alberto Gil de la Guardia

La morosidad del sector bancario español —el porcentaje de créditos que se consideran dudosos o fallidos frente al total de la cartera de préstamos— bajó en noviembre hasta el 2,78 %, consolidando una tendencia de mejora que refleja una evolución más positiva de la calidad de los activos de las entidades financieras.

Esta reducción de la morosidad se produce en un contexto en el que la economía mantiene un ritmo estable de crecimiento y un mercado laboral relativamente sólido, factores que contribuyen a que los hogares y empresas puedan cumplir con sus obligaciones financieras y reducir la acumulación de impagos.

Aunque la morosidad ya se encontraba en niveles moderados, el descenso observado en noviembre representa un avance adicional hacia cifras que no se veían desde antes de la crisis financiera global, cuando los elevados niveles de créditos dudosos fueron una de las principales preocupaciones para la estabilidad del sistema bancario.

La disminución de la proporción de préstamos en mora indica que las entidades han logrado una mejor gestión de riesgos, así como una recuperación gradual de la confianza entre prestamistas y prestatarios. Para los expertos, este comportamiento también puede reflejar un entorno de menor presión sobre las carteras de crédito, lo que a su vez permite a los bancos liberar recursos para conceder nuevos préstamos y respaldar la actividad económica.

Sin embargo, pese a que la morosidad se sitúa en niveles reducidos, los analistas recuerdan que no todos los segmentos de crédito evolucionan de la misma manera y que algunos segmentos, como los préstamos a pequeñas empresas o determinados tipos de financiación especializada, pueden experimentar tensiones diferentes a las de los grandes créditos hipotecarios o de consumo.

En conjunto, los datos publicados sobre noviembre refuerzan la percepción de que el sistema bancario español ha sido capaz de adaptarse a las condiciones económicas actuales y de reducir el nivel de impagos, mejorando así su fortaleza financiera y su capacidad para responder ante posibles shocks económicos.