Preocupación por la competencia internacional
Los participantes denunciaron que la entrada en vigor del acuerdo supondría un aumento de las importaciones de productos agrícolas producidos bajo requisitos distintos a los europeos, lo que, según ellos, generaría una competencia desequilibrada y pondría en riesgo la viabilidad económica de muchas explotaciones familiares. Numerosos manifestantes insistieron en que el pacto permitiría la llegada de mercancías agrícolas a precios muy bajos, lo que podría desplazar la producción interna.
Amplia participación internacional
A la convocatoria acudieron delegaciones de varios países europeos. En el caso de España, asociaciones agrarias enviaron representantes para apoyar la protesta y visibilizar su preocupación por el efecto del acuerdo en sectores como la ganadería y el cultivo de cereales. También estuvieron presentes grupos de agricultores de Francia, Italia, Bélgica o Rumanía, algunos de ellos desplazados con sus propios tractores para reforzar la dimensión europea de la convocatoria.
El Parlamento Europeo, en el centro del debate
La concentración se desarrolló a las puertas de una jornada decisiva, en la que los legisladores comunitarios estudian si remitir el acuerdo al Tribunal de Justicia de la Unión Europea para revisar si cumple plenamente con la normativa europea. Esta decisión podría retrasar la ratificación del tratado o incluso abrir la puerta a cambios en su contenido.