El cambio estadístico introducido por el Ministerio de Trabajo ha abierto una fuerte polémica sobre la transparencia de los datos laborales en España. Según la información analizada, en 2024 figuraban 687.884 fijos discontinuos dentro de los demandantes de empleo no incluidos en las cifras oficiales de paro, pero en 2025 esa categoría deja de aparecer identificada de forma específica.
El economista José Ramón Riera ha denunciado esta modificación y sostiene que el cambio impide conocer con claridad dónde han quedado contabilizados esos trabajadores dentro de las nuevas series estadísticas.
Una categoría que desaparece de los registros
Hasta 2024, los fijos discontinuos aparecían como una categoría diferenciada dentro del anuario estadístico del Ministerio de Trabajo. Sin embargo, en 2025 esa referencia desaparece y surge una nueva categoría denominada “ocupados del Régimen General y Autónomos”, con 423.515 personas.
Esta modificación dificulta la comparación histórica y complica el seguimiento de un colectivo que durante años sí podía identificarse de manera separada en los registros oficiales.
Riera habla de “prevaricación estadística”
José Ramón Riera ha sido especialmente crítico con este cambio y ha afirmado que “la ministra de Trabajo ha tezalizado la información de los fijos discontinuos”.
El economista sostiene que eliminar esta categoría supone reducir la transparencia estadística y ha calificado la decisión como “prevaricación estadística”, al considerar que se han dejado de publicar datos que hasta ahora permitían analizar mejor la situación real del mercado laboral.
Riera también ha reclamado que desde el Congreso y el Senado se pidan explicaciones a Yolanda Díaz sobre los motivos por los que ya no aparecen los datos específicos de fijos discontinuos en el anuario estadístico.
Aumentan los demandantes no incluidos en el paro oficial
Más allá de la desaparición de la categoría concreta, los datos reflejan un incremento sostenido de los demandantes de empleo no incluidos en las cifras oficiales de paro.
En 2018 eran 1.292.453 personas. En 2024 ascendían a 1.719.900 y en 2025 alcanzan ya 1.823.129 demandantes.
Esto supone un aumento acumulado del 41,1% respecto a 2018, una evolución que alimenta el debate sobre la forma en que se presentan las estadísticas laborales.
El debate de fondo: la transparencia
La controversia no se limita únicamente a los fijos discontinuos. El punto central es la capacidad de los ciudadanos, analistas y representantes públicos para comparar las cifras actuales con las de años anteriores.
Cuando una serie estadística cambia, resulta esencial mantener la trazabilidad de los datos para saber qué colectivos han sido reclasificados y bajo qué criterios.
En este caso, la desaparición de una categoría que hasta ahora aparecía identificada de forma específica genera dudas sobre la lectura real del mercado laboral y sobre la evolución del paro no contabilizado en las cifras oficiales.
Una polémica que apunta al mercado laboral
El análisis de Riera sitúa el foco en la necesidad de mantener estadísticas claras, comparables y accesibles.
Para el economista, el problema no es solo técnico, sino también político, porque afecta directamente a la interpretación pública de las cifras de empleo.
La desaparición de los fijos discontinuos como categoría diferenciada en las estadísticas oficiales convierte la transparencia laboral en el principal eje del debate.