Comercio

España registra un déficit comercial histórico de 25.113 millones en el primer semestre de 2025

El desajuste se dispara un 60% respecto a 2024 por el fuerte aumento de importaciones y la pérdida de competitividad en mercados clave

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, saluda al presidente de la República Popular China, Xi Jinping - Pool Moncloa/Fernando Calvo
photo_camera El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, saluda al presidente de la República Popular China, Xi Jinping - Pool Moncloa/Fernando Calvo

España cerró el primer semestre de 2025 con un déficit comercial histórico de -25.113 millones de euros, lo que supone un incremento del 60% respecto al mismo periodo del año anterior. Según los últimos datos publicados por Datacomex, las exportaciones crecieron apenas un 1%, mientras que las importaciones aumentaron un 5,4%, reflejando una creciente dependencia del exterior y una preocupante pérdida de competitividad.

El mayor agujero proviene de China, con un déficit récord de -20.208 millones de euros, impulsado por un incremento del 17% en las compras a este país frente a un modesto aumento del 13% en las ventas españolas. Con Estados Unidos, el segundo socio que más desequilibrio genera, el saldo negativo se situó en más de 7.000 millones tras una caída del 5% en las exportaciones y un aumento del 10% en las importaciones. Alemania ocupa el tercer puesto en el ranking de países con mayor déficit para España.

En el lado positivo, los superávits con Portugal y Francia amortiguaron parcialmente el deterioro global, con saldos positivos de más de 8.000 y 9.000 millones respectivamente. Sin embargo, incluso en mercados tradicionalmente favorables, como Italia y Marruecos, España perdió gran parte del superávit que mantenía, mientras que el saldo con Francia cayó un 18%.

El economista José Ramón Riera subrayó que la situación es insostenible: “Estamos importando mucho más de lo que exportamos y eso significa que cada mes nos endeudamos más con el exterior. El 80% del déficit procede solo de China, lo que demuestra que las relaciones comerciales, lejos de equilibrarse, nos perjudican cada vez más”.

Riera también advirtió sobre las tensiones con Washington: “Con Estados Unidos la relación comercial se está deteriorando, en parte por la decisión de no adquirir los cazas F-35 y por los roces con la tecnología china. Las represalias ya se reflejan en una caída de nuestras exportaciones y un aumento de las compras”.

Según los analistas, este escenario refleja la fragilidad del modelo económico español, excesivamente dependiente de sectores de bajo valor añadido y con una industria poco diversificada en mercados clave. Para Riera, “el Gobierno debería impulsar una estrategia clara de competitividad industrial y tecnológica si no quiere que el déficit comercial se convierta en una losa estructural para la economía española”.

El balance del primer semestre confirma, en definitiva, que España importa cada vez más bienes estratégicos de terceros países, mientras pierde terreno en las exportaciones, una dinámica que amenaza con agravar la balanza de pagos y limitar el crecimiento económico en los próximos años.