España mantiene con China una de las relaciones comerciales más descompensadas de toda la Unión Europea. Los datos oficiales muestran que el déficit no solo no se corrige, sino que se agrava año tras año: en 2023 alcanzó los 36.270 millones de euros, en 2024 subió a 37.707 millones, y en los diez primeros meses de 2025 ya se sitúa en 35.053 millones, por lo que todo apunta a que el cierre del ejercicio será aún peor.
Al mismo tiempo, China está a punto de superar a Alemania como principal proveedor de España, con compras por valor de 41.759 millones de euros, apenas por debajo de los 42.268 millones importados desde el país germano.
China vende mucho… pero apenas invierte
El contraste es demoledor cuando se analizan las cifras de inversión extranjera acumulada entre enero y septiembre de 2023, 2024 y 2025, según los datos oficiales de DataInvex del Ministerio de Economía:
Estados Unidos lidera con 6.745 millones de euros, Francia suma 3.872 millones, Alemania 3.831 millones, Países Bajos 1.387 millones e Italia 1.285 millones.
Frente a estos datos, la inversión de China en España se limita a 378 millones de euros en tres años.
Es decir, China se beneficia masivamente de vender en nuestro mercado, pero apenas aporta capital productivo.
José Ramón Riera: “Cuanto más se gasta, más se lucran”
El economista José Ramón Riera resume esta situación con una frase demoledora: “cuanto más se gasta, más se lucran”, aludiendo al crecimiento incontrolado del gasto público y a la falta de retornos reales para la economía española.
Y es que mientras el déficit con China se dispara, el gasto público también lo hace. Solo en los nueve primeros meses del año el Estado ha reconocido 537.000 millones de euros de gasto, 30.000 millones más que en el mismo periodo de 2024. Si se añaden intereses no contabilizados, salarios públicos pendientes y partidas de defensa, el incremento real podría acercarse a los 60.000 millones de euros más que el año pasado.
Más gasto, más intereses y un modelo que no se sostiene
Desde la llegada de Pedro Sánchez al poder, España ya ha pagado más de 282.000 millones de euros en intereses de deuda, una cifra que sigue creciendo mientras se mantienen políticas de gasto expansivo.
Riera alerta de que este modelo es insostenible: “Esta es la fiesta que nunca termina: cuanto más se gasta, más se endeuda el país y más se compromete su futuro”.
¿A quién beneficia realmente esta relación con China?
Con un déficit comercial estructural, una inversión china prácticamente irrelevante y un gasto público que se dispara, cada vez resulta más difícil justificar por qué España sigue apostando políticamente por profundizar la relación con Pekín.
La pregunta que se hacen muchos analistas es clara:
si esta relación no beneficia a la economía española, ¿a quién beneficia realmente?