Madrid reúne al empresariado cristiano internacional en el 75 aniversario de Acción Social Empresarial

Empresarios, directivos y líderes internacionales han analizado en la capital el papel de la empresa en la sociedad actual, con foco en la ética, la sostenibilidad y el impacto social.

El empresariado cristiano impulsa en Madrid una economía con valores
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Durante tres días, Madrid no ha sido solo escenario de un congreso, sino punto de convergencia de una reflexión más profunda sobre el papel de la empresa en la sociedad contemporánea. La capital ha acogido, entre el 7 y el 9 de mayo, el Encuentro Nacional de Empresarios y Directivos Cristianos organizado por Acción Social Empresarial con motivo de su 75 aniversario, una cita que ha reunido en la Fundación Pablo VI a líderes empresariales, académicos y representantes eclesiales de más de veinte nacionalidades.

Bajo el lema “Excelencia empresarial, bien común y solidaridad: claves del éxito de la sostenibilidad”, el encuentro ha trascendido el formato habitual de foro empresarial para adentrarse en una cuestión estructural: qué modelo económico y qué tipo de liderazgo exige un contexto global marcado por la incertidumbre, la transformación tecnológica y los desafíos sociales.

De la rentabilidad al propósito: el giro del liderazgo empresarial

Lejos de cuestionar la lógica empresarial, el debate ha girado en torno a su evolución. El mensaje, reiterado en distintas intervenciones, ha sido nítido: la empresa sigue necesitando beneficio, pero ese beneficio ya no puede ser el único criterio que legitime su actividad.

En este sentido, el presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello, invitó a los empresarios a “alzar la mirada” y ejercer un liderazgo que incorpore propósito, visión de largo plazo y responsabilidad social, en un momento en el que las decisiones empresariales tienen un impacto directo sobre la cohesión social.

Una idea que conecta con el llamamiento realizado desde Roma por el papa León XIV, quien ha urgido a los empresarios cristianos a impulsar una economía “con rostro humano”, capaz de situar a la persona en el centro de la actividad económica, sin renunciar a la eficiencia ni a la competitividad.

“Sin beneficio no hay empresa, pero no basta”: el equilibrio entre economía e impacto

Uno de los ejes más sólidos del encuentro ha sido la reflexión sobre el equilibrio entre rentabilidad e impacto social. Frente a visiones simplistas, los participantes han defendido una tesis más compleja: el beneficio es condición necesaria, pero no suficiente.

La empresa —se ha insistido— debe generar valor económico y, al mismo tiempo, contribuir de forma tangible al bienestar social. Esta doble dimensión ha sido definida como uno de los grandes retos del empresariado contemporáneo, especialmente en un contexto donde los ciudadanos exigen cada vez mayor responsabilidad a las organizaciones.

En este marco, el presidente de Mapfre, Antonio Huertas, y el presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales, Antonio Garamendi, han coincidido en señalar que la empresa es un actor imprescindible para el desarrollo económico, pero también para la estabilidad social, especialmente en economías como la española.

Madrid, nodo internacional de una red empresarial con valores

El encuentro ha evidenciado también el peso internacional del movimiento. ASE forma parte de UNIAPAC, una red global presente en más de 40 países que agrupa a decenas de miles de empresarios y directivos.

La participación de figuras como Sigrid Marz o João Pedro Tavares ha reforzado la dimensión global del debate, subrayando que los desafíos —desde la sostenibilidad hasta la digitalización— trascienden fronteras y requieren respuestas coordinadas.

En este contexto, Madrid se consolida como un punto de encuentro estratégico entre empresa, pensamiento económico y reflexión institucional, reforzando su papel como hub empresarial y foro de diálogo en el sur de Europa.

La empresa como comunidad de personas

Más allá de cifras y modelos de gestión, el encuentro ha introducido una dimensión menos habitual en este tipo de foros: la consideración de la empresa como comunidad humana.

El cardenal José Cobo y el obispo de Getafe, Ginés García Beltrán, han incidido en la responsabilidad del empresario no solo como gestor de recursos, sino como agente con capacidad de influir en la vida de las personas, en su desarrollo profesional y en su estabilidad vital.

Desde el ámbito académico, el rector de la Universidad Francisco de Vitoria, Daniel Sada, junto a representantes del IESE Business School, han subrayado la necesidad de formar líderes capaces de integrar criterios éticos en la toma de decisiones, evitando la desconexión entre formación empresarial y responsabilidad social.

75 años de trayectoria y un horizonte abierto

Fundada en 1951, Acción Social Empresarial ha acompañado durante décadas al empresariado cristiano en España, promoviendo la aplicación de la Doctrina Social de la Iglesia en el ámbito económico. Su 75 aniversario ha servido no solo para revisar su trayectoria, sino para proyectar su papel en un contexto radicalmente distinto al de su origen.

El presidente de la asociación, Juan Antonio Perteguer, sintetizó el sentido del encuentro al definir al empresario como “agente de transformación social”, llamado a integrar excelencia, solidaridad y compromiso con el bien común.

Más allá del encuentro: una agenda para la empresa del siglo XXI

Lejos de cerrar un ciclo, la cita celebrada en Madrid apunta a una agenda de continuidad. Las conclusiones del encuentro dibujan una línea clara: la necesidad de avanzar hacia un modelo empresarial que combine competitividad, sostenibilidad y cohesión social.

En un momento en el que el debate sobre el papel de la empresa vuelve al centro de la conversación pública, el foro impulsado por Acción Social Empresarial ha dejado una idea de fondo: el futuro de la economía no dependerá únicamente de su capacidad de generar riqueza, sino de cómo esa riqueza se integra en la sociedad y contribuye a sostenerla.

Una reflexión que, más allá del ámbito confesional, interpela directamente al conjunto del tejido empresarial en España.