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La inversión en IA impulsa la confianza empresarial global, pero aumenta la presión sobre salarios y consumo

La inversión en IA eleva la confianza empresarial, pero la presión de costes y la desaceleración del consumo generan incertidumbre global

Inteligencia Artificial - Foto de 123RF/peshkova
photo_camera Inteligencia Artificial - Foto de 123RF/peshkova

La Encuesta a Analistas 2026 de Fidelity International, basada en más de 120 expertos globales, dibuja un escenario marcado por un fuerte impulso inversor en inteligencia artificial, considerado el mayor de los últimos años.

Este fenómeno ha elevado la confianza empresarial hasta niveles cercanos a máximos desde la pandemia, impulsando el gasto en tecnología y en la infraestructura necesaria para su desarrollo. Según los analistas, el despliegue de la IA no ha alcanzado su punto álgido, sino que continúa expandiéndose y generando nuevas oportunidades de ingresos a largo plazo.

Los efectos de esta inversión no se limitan al sector tecnológico, sino que también se extienden a materiales, energía y servicios, impulsados por la creciente demanda de electricidad y materias primas necesarias para centros de datos y nuevas infraestructuras.

Confianza elevada, pero con una economía en forma de K

A pesar del optimismo empresarial, el informe advierte de una creciente divergencia económica en forma de K, donde algunos sectores y grupos se benefician claramente de la IA, mientras otros enfrentan dificultades.

Más del 64 % de los analistas del sector de materiales y el 81 % en tecnologías de la información perciben una mayor confianza en los equipos directivos. Sin embargo, este crecimiento desigual se acompaña de riesgos relevantes.

Entre ellos destacan el aumento de los costes, las tensiones geopolíticas y la presión sobre el consumo, especialmente en los hogares con menor capacidad adquisitiva.

Aumento de costes y freno en los salarios

Uno de los elementos más relevantes del informe es la evolución de los costes empresariales. Solo el 8 % de los analistas espera una reducción de las presiones inflacionistas, mientras que el 40 % prevé que continúen aumentando.

Al mismo tiempo, se detecta un cambio significativo: las expectativas de crecimiento de los costes laborales se han reducido, situándose cerca de cero por primera vez en tres años.

Este fenómeno sugiere que la IA podría estar comenzando a moderar el crecimiento salarial, lo que podría tener un impacto directo en la demanda de consumo en los próximos años.

Más fusiones y adquisiciones en el horizonte

El auge de la inversión y la liquidez también está impulsando las operaciones corporativas. Aproximadamente la mitad de los analistas industriales y el 63 % en tecnología anticipan un aumento de fusiones y adquisiciones.

Los analistas señalan que la necesidad de escala para implementar soluciones de IA podría acelerar los procesos de concentración empresarial, especialmente en sectores tecnológicos.

La IA mejora la productividad, pero transforma el empleo

El impacto de la inteligencia artificial en las empresas ya es tangible. Cerca del 90 % de los analistas afirma que algunas compañías están experimentando mejoras de productividad gracias a la IA.

Sin embargo, este efecto aún es desigual: el 62 % considera que solo afecta a una minoría de empresas.

En el ámbito laboral, el cambio es significativo. Siete de cada diez analistas indican que la IA está influyendo en el tamaño de las plantillas, principalmente mediante:

  • Mayor productividad con el mismo número de empleados
  • Reducción moderada de plantillas en algunos casos

La tendencia dominante es que las empresas hacen más con menos recursos, aunque sigue siendo necesaria la intervención humana en la mayoría de procesos.

Tecnología: optimismo pese a dudas del mercado

A diferencia de la percepción de algunos inversores, los analistas no consideran que el sector tecnológico esté sobrevalorado. De hecho, es el único sector donde ninguno lo cree.

El informe destaca que las grandes inversiones en IA están generando un impacto real en los ingresos empresariales, con incrementos superiores a 200.000 millones de dólares en los últimos tres años entre las principales compañías.

Sin embargo, existe cautela en áreas como el software, donde el mercado ha penalizado a algunas empresas ante el temor de que la IA sustituya sus modelos de negocio.

Geopolítica y materias primas: riesgos crecientes

El contexto internacional añade incertidumbre al escenario económico. Las tensiones geopolíticas están elevando los precios de materias primas y afectando a los márgenes empresariales.

Además, la dependencia global de recursos estratégicos, como las tierras raras controladas por China, plantea desafíos estructurales para la industria tecnológica y energética.

Los analistas advierten que ampliar la producción fuera de China será complejo, lo que podría mantener los precios elevados durante más tiempo del previsto.

Mercados emergentes: oportunidades en medio de la volatilidad

A pesar de la inestabilidad, los mercados emergentes muestran resiliencia. Sectores como la tecnología, la biotecnología o el acero en países como China e India presentan fundamentales sólidos a largo plazo.

Sin embargo, el impacto del conflicto en Oriente Medio, el aumento del petróleo y las tensiones comerciales siguen condicionando el crecimiento y los beneficios empresariales.

Una transformación económica en marcha

El mensaje central del informe es claro: la inteligencia artificial está redefiniendo la economía global.

Por un lado, impulsa la inversión, la productividad y la confianza empresarial. Por otro, introduce riesgos estructurales, como la presión sobre salarios, la desigualdad en el crecimiento y la incertidumbre geopolítica.

En este contexto, la IA no solo actúa como motor de crecimiento, sino también como un factor que obliga a empresas y economías a adaptarse a un entorno cada vez más complejo e incierto.