Banco Mundial

El Banco Mundial alerta de una década perdida para la economía global por la desaceleración del crecimiento

El Banco Mundial advierte de que la economía mundial podría encaminarse hacia su década de menor crecimiento desde los años sesenta

España, en caída libre: el Banco Mundial alerta del deterioro institucional y la corrupción
photo_camera España, en caída libre: el Banco Mundial alerta del deterioro institucional y la corrupción

El Banco Mundial ha lanzado una de las advertencias más severas de los últimos años sobre la evolución de la economía global al prever un crecimiento del 2,5 % en 2026, una cifra significativamente inferior a los niveles registrados durante las últimas décadas fuera de periodos de crisis o recesión.

La institución considera que la desaceleración no responde únicamente a factores coyunturales, sino que podría convertirse en un problema estructural con consecuencias prolongadas para la actividad económica mundial.

El riesgo de una década de bajo crecimiento

La principal preocupación del organismo es que la década de 2020 termine convirtiéndose en la de menor crecimiento económico global desde los años sesenta.

Este escenario supondría una pérdida sostenida de dinamismo económico y una mayor vulnerabilidad de la economía internacional frente a cualquier perturbación externa.

Según las previsiones expuestas, el crecimiento mundial continúa existiendo, pero cada vez es más débil, más desigual y más sensible a los riesgos internacionales.

Geopolítica, deuda y comercio, entre las principales amenazas

El Banco Mundial identifica diversos factores que están configurando un escenario económico más frágil. Entre ellos destacan las tensiones geopolíticas, los conflictos armados, la fragmentación del comercio internacional, los elevados niveles de deuda pública y privada, los tipos de interés altos y la debilidad de la inversión global.

Además, la institución advierte de que cualquier agravamiento de los conflictos actuales, especialmente en regiones estratégicas para el suministro energético y el comercio mundial, podría deteriorar todavía más las previsiones económicas.

En este contexto, las restricciones en el transporte de mercancías y las dificultades en algunos de los principales corredores comerciales del planeta aumentan la incertidumbre y ejercen presión sobre el suministro de materias primas y la evolución de los precios.

Europa, entre las regiones más afectadas

El análisis expuesto señala que Europa se encuentra especialmente afectada por la ralentización económica, con niveles de crecimiento considerados muy reducidos.

La situación de las principales economías internacionales refleja, según este diagnóstico, un entorno de elevada tensión económica en el que la recuperación mundial muestra claros síntomas de agotamiento.

El crecimiento económico y el bienestar de las generaciones futuras

El Banco Mundial pone el foco en una cuestión de fondo: durante décadas, la economía global se sustentó en la idea de que cada generación disfrutaría de mayores niveles de bienestar que la anterior gracias al crecimiento sostenido.

Sin embargo, las actuales previsiones cuestionan esa dinámica y abren el debate sobre la capacidad de las economías para mantener el ritmo de mejora de las condiciones de vida.

La institución advierte de que una desaceleración prolongada termina trasladándose al empleo, los salarios y a la capacidad de los Estados para sostener sus modelos económicos y de bienestar.

La advertencia de José Ramón Riera

En relación con estas previsiones, el economista José Ramón Riera ha subrayado la gravedad de la situación al señalar que "el mundo puede llegar a perder una década de capacidad de crecimiento".

Asimismo, considera que la mejora del escenario económico pasa por alcanzar acuerdos que reduzcan las barreras al comercio, favorezcan la circulación de mercancías y faciliten las comunicaciones y el transporte internacional.

Las previsiones del Banco Mundial dibujan así un escenario de elevada incertidumbre en el que la economía global se enfrenta al desafío de recuperar impulso en un contexto marcado por la inestabilidad geopolítica, las restricciones comerciales y la creciente fragilidad de los equilibrios económicos internacionales.