El expediente para esta declaración fue iniciado por el Ministerio de Cultura en noviembre de 2025 y reconoce el extraordinario valor artístico e histórico de una de las obras más representativas del arte contemporáneo español en el espacio público.
Una gran obra de bienvenida a Barcelona
El mural fue encargado por el Ayuntamiento de Barcelona en 1968 con motivo de la ampliación del aeropuerto y con el propósito de dotar a la infraestructura de una imagen moderna y vanguardista.
Realizado por Joan Miró en colaboración con el ceramista Josep Llorens Artigas, el panel se concibió como una gran obra de bienvenida para los visitantes que llegaban a la ciudad por vía aérea.
Con este proyecto, Miró cumplió la promesa que había realizado en 1968 al afirmar que Barcelona tendría “la gran obra que aún no le había ofrendado”.
500 metros cuadrados de cerámica
La obra ocupa una superficie de 500 metros cuadrados y mide 50 metros de ancho por 10 metros de alto. Está compuesta por 4.865 azulejos esmaltados rectangulares dispuestos horizontalmente y alcanza un peso aproximado de 35 toneladas.
Todas las piezas fueron cocidas en el taller de Llorens Artigas mediante un horno tradicional japonés de tipo noborigama, un sistema escalonado que aporta variaciones cromáticas y texturales únicas en cada azulejo.
Para completar el mosaico fueron necesarias 464 hornadas.
Seis meses de montaje
La instalación del mural comenzó en 1970 y se prolongó durante seis meses, a un ritmo de unas 60 placas diarias. La obra fue finalmente inaugurada el 18 de marzo de 1971 y desde entonces se ha convertido en uno de los iconos artísticos del aeropuerto barcelonés.
Una colaboración internacional de referencia
El mural del aeropuerto forma parte de la etapa de grandes murales cerámicos desarrollados por Miró y Llorens Artigas entre las décadas de 1940 y 1980.
Entre sus colaboraciones más destacadas figuran los murales de la sede de la UNESCO en París, la Universidad de Harvard, el Museo Solomon R. Guggenheim de Nueva York, la Fundación Maeght en Saint-Paul-de-Vence y el Palacio de Congresos de Madrid.
Protección para una obra emblemática
Con esta declaración como Bien de Interés Cultural, el Gobierno asegura la conservación y protección de una de las piezas más emblemáticas del patrimonio artístico contemporáneo español, que continúa dando la bienvenida a millones de viajeros que llegan cada año a Barcelona.