Madrid ha sido testigo de la presentación del Festival Internacional de Cine de Almagro en su novena edición, una cita que arrancará este viernes 31 de julio con un homenaje al actor Saturnino García.
El intérprete compartirá con el público la proyección gratuita de Dos días (Gonzaga Manso) en una sesión de cine bajo las estrellas en la Plaza Mayor de Almagro, que volverá a convertirse en un gran escenario al aire libre.
Este reconocimiento abrirá nueve días en los que Almagro reafirmará su papel como punto de encuentro para el cine, la industria audiovisual y el público. El AIFF, plenamente consolidado, celebrará del 31 de julio al 9 de agosto una programación que combina competiciones de cortometrajes, actividades abiertas y encuentros profesionales, reforzando su compromiso con la creación y la difusión cinematográfica.
La presentación en Madrid ha contado con la participación de Marko Montana, director del festival; Francisco Ureña, alcalde de Almagro; María Jesús Pelayo, vicepresidenta primera de la Diputación de Ciudad Real y presidenta del diario Lanza; Patricia Pérez, gerente de Eturia CLM; Carmen Summers, jefa de Producción Ajena de CMMedia; y Alberto Torres, coordinador de los Premios Audio-Visual.
Montana ha subrayado que un proyecto como el AIFF “solo puede existir cuando una ciudad como Almagro decide hacerlo suyo”, destacando la importancia del equipo, los vecinos y colaboradores en la construcción de este espacio común. Para el alcalde Ureña, el festival “significa esfuerzo, fe en la cultura y un amor inmenso por este arte”, además de haberse convertido en un referente profesional del sector.
María Jesús Pelayo ha señalado que el festival llega a su novena edición “plenamente consolidado, con participación récord y una clara vocación internacional, innovadora y abierta a nuevos formatos”. Patricia Pérez ha invitado a castellanomanchegos y visitantes a vivir “una experiencia de cine” en un marco incomparable como Almagro. Por su parte, Carmen Teresa Olmedo, viceconsejera de Cultura y Deportes, ha reafirmado el apoyo del Gobierno regional a la industria cinematográfica y al festival.
Bajo el lema “Cruza el umbral”, esta edición propone descubrir el cine desde nuevas perspectivas. La codirectora Celia Vela explica que el festival abre este umbral simbólico con un homenaje a Saturnino García, “actor que representa autenticidad, sencillez y oficio con mayúsculas”.
Entre las novedades destaca una nueva edición de Mancha Quality, el espacio profesional del festival, centrado este año en inteligencia artificial, series verticales, nuevos formatos y los retos de la industria. Su coordinador, Carlos Cantú, lo define como un lugar para intercambiar ideas sobre tecnología, audiencias y modelos de financiación.
Mancha Quality acogerá también las sesiones de pitch de los CMM Play Vertical Awards, iniciativa impulsada junto a CMMedia para fomentar la creación de series en formato vertical. Carmen Summers ha destacado la importancia de apoyar a los creadores que trabajan en los nuevos modos de consumo audiovisual.
La gala del festival, abierta al público y prevista para el 8 de agosto, incluirá una nueva edición de los Premios Audio-Visual, donde siete artistas interpretarán en directo las bandas sonoras originales compuestas para los cortometrajes seleccionados. Alberto Torres ha puesto en valor esta iniciativa por su impulso al talento emergente en el ámbito musical cinematográfico.
El AIFF vuelve a contar con el apoyo del Ministerio de Cultura (ICAA), entre otros importantes apoyos.
Las actividades culturales como esta tienen un poder silencioso pero decisivo en la vida de los pueblos: fortalecen la identidad, activan la economía local, atraen nuevas miradas y, sobre todo, recuerdan a la comunidad que su territorio también puede ser escenario de creación, encuentro y futuro. Cuando un festival llega a una plaza, a una calle o a un teatro municipal, no solo trae cine: trae conversación, orgullo, movimiento y la certeza de que la cultura es una forma de mantener vivo el pulso de un lugar.
Y la velada, por supuesto, terminó con un vino de la zona, armonizado con quesos y jamón de la tierra. ¿Qué más se puede pedir para una mañana de julio que se abre luminosa y promete cine a pocos kilómetros de la capital de España? Un brindis sencillo, auténtico, que deja en el aire la certeza de que el verano —cuando se vive así— todavía sabe a descubrimiento.