Solo el 20,8% de los jóvenes españoles de entre 15 y 29 años participa en el mercado laboral mientras cursa estudios, una cifra que sitúa a España cuatro puntos por debajo de la media de la Unión Europea, según los últimos datos publicados por Eurostat. El informe revela una brecha persistente entre el modelo educativo y laboral español y el de la mayoría de los países europeos.
En concreto, el 16% de los jóvenes españoles que estudian están empleados y un 4,8% se encuentra en situación de desempleo, mientras que el 79,1% permanece completamente fuera del mercado laboral durante su etapa formativa. En el conjunto de la UE, el porcentaje de jóvenes que trabajan mientras estudian asciende al 25,4%, lo que refleja una mayor compatibilidad entre educación y empleo.
España, lejos del modelo centroeuropeo
El contraste con otros países europeos es notable. Países Bajos lidera la clasificación, con un 74,3% de jóvenes que combinan trabajo y estudios, seguido de Dinamarca (56,4%) y Alemania (45,8%), donde el empleo juvenil durante la educación forma parte estructural del sistema formativo y productivo.
En el extremo opuesto se sitúan Rumanía (2,4%), Grecia (6,0%) y Croacia (6,4%), países que, al igual que España, presentan mayores dificultades para integrar a los estudiantes en el mercado laboral.
Más inactividad y menos empleo que en Europa
Mientras que en España casi ocho de cada diez jóvenes permanecen inactivos mientras estudian, en la Unión Europea esta proporción baja al 71,4%. Además, el desempleo juvenil durante la etapa educativa es inferior en el conjunto europeo (3,2%) que en España.
El informe también pone de relieve que algunos países con alta participación laboral juvenil presentan mayores tasas de estudiantes desempleados, como Suecia (14,1%), Finlandia (10%) y Dinamarca (9,6%), lo que indica mercados laborales más dinámicos pero también más competitivos.
Evolución por edades: más empleo a partir de los 25
Los datos muestran una clara evolución según la edad. Entre los 15 y 19 años, la mayoría de los jóvenes se centra exclusivamente en la educación, con más del 70% fuera del mercado laboral, tanto hombres como mujeres.
En el tramo de 20 a 24 años, comienza una mayor incorporación al empleo: alrededor del 18% trabaja mientras estudia, y la inactividad se reduce de forma significativa. Esta tendencia se intensifica en el grupo de 25 a 29 años, donde el empleo alcanza al 62% de las mujeres y al 71,9% de los hombres.
Brecha de género persistente
Eurostat señala que las mujeres participan más en la educación formal que los hombres, pero presentan menores tasas de empleo cuando no están estudiando y mayores niveles de inactividad. En el grupo de 25 a 29 años, la proporción de mujeres fuera del mercado laboral es más del doble que la de los hombres, lo que evidencia desigualdades estructurales en la transición entre estudios y empleo.
Un reto estructural para España
Los datos confirman que España continúa teniendo dificultades para articular un modelo eficaz de formación dual y empleo juvenil, lo que retrasa la incorporación al mercado laboral y penaliza la experiencia profesional temprana. Esta situación impacta directamente en la empleabilidad futura, los salarios y la emancipación de los jóvenes.