Hasta ahora, los neutrófilos se consideraban células inmunitarias de primera línea cuya función principal era combatir infecciones mediante la captura y destrucción de patógenos. Sin embargo, el nuevo estudio internacional ha puesto de manifiesto su sorprendente complejidad biológica: más allá de su papel tradicional en las respuestas inflamatorias, estos glóbulos blancos muestran comportamientos y funciones diversificados que los convierten en un sistema dinámico con múltiples roles en el organismo.
Los investigadores destacan que los neutrófilos no son simplemente células efectoras de corta vida, sino que pueden adaptarse a distintos entornos fisiológicos y patológicos, incluidos los microambientes tumorales, y presentar capacidad de memoria inmunológica. Esta plasticidad funcional sugiere que los neutrófilos interactúan de formas más complejas con otros componentes del sistema inmune y del tumor, lo que podría permitir nuevas estrategias terapéuticas que los utilicen como dianas o como herramientas para potenciar respuestas antitumorales o moduladoras de la inflamación.
Este replanteamiento coincide con hallazgos recientes en inmunología que señalan la heterogeneidad de los neutrófilos, mostrando que pueden ejercer tanto funciones proinflamatorias como reguladoras o incluso colaborar en la presentación de antígenos que activan otros tipos de células inmunitarias.
La redefinición de estas células, que representará la base de futuras investigaciones, podría tener especial relevancia en el desarrollo de tratamientos frente al cáncer y enfermedades crónicas inflamatorias, donde los neutrófilos desempeñan papeles duales en el crecimiento tumoral, la respuesta inmunitaria y la progresión de la enfermedad.