La actuación, que ha supuesto una inversión superior a 400.000 euros, ha sido presentada por la consejera de Sanidad, Fátima Matute, durante una visita a las nuevas instalaciones.
Más puestos y mejor atención para pacientes renales
La remodelación ha permitido ampliar la unidad hasta los 26 puestos de diálisis, frente a los 11 anteriores, además de sumar cerca de 200 metros cuadrados de superficie. Este crecimiento responde a la necesidad de mejorar la atención a los pacientes crónicos, que requieren tratamientos periódicos y prolongados.
Actualmente, este recurso sanitario realiza más de 15.000 sesiones anuales y atiende a cerca de 190 pacientes, consolidándose como un servicio clave en el norte de la región.
Además, el proyecto incorpora nuevos espacios destinados a la diálisis domiciliaria, con un puesto de entrenamiento y tres boxes de atención, así como dos consultas adicionales para reforzar el seguimiento médico y de enfermería.
Innovación tecnológica y sostenibilidad en el tratamiento
Uno de los aspectos más destacados de la ampliación es la incorporación de un sistema de depuración más eficiente y respetuoso con el medio ambiente, capaz de recuperar más del 85% del agua utilizada en los tratamientos de diálisis.
A esto se suman tecnologías avanzadas como la monitorización informática en tiempo real, sistemas de ósmosis de última generación y nuevos dializadores, que mejoran la seguridad y precisión de los procedimientos.
Estas innovaciones no solo optimizan los recursos hospitalarios, sino que también contribuyen a reducir el consumo energético y mejorar la calidad del servicio.
Mejora de la calidad de vida de los pacientes
El refuerzo de la Unidad de Diálisis permite ofrecer una atención más personalizada, adaptada a las necesidades de cada paciente. Las distintas modalidades terapéuticas —hemodiálisis hospitalaria, domiciliaria o peritoneal— facilitan una mayor flexibilidad en función del estilo de vida y la evolución de la enfermedad.
Además, la implementación de sistemas de telemonitorización avanzada favorece el seguimiento continuo de los pacientes, evitando desplazamientos innecesarios y facilitando la conciliación laboral y familiar.
La diálisis es un tratamiento esencial para las personas con enfermedad renal crónica avanzada, ya que permite sustituir parcialmente la función de los riñones, eliminando toxinas y regulando los niveles de líquidos en el organismo.