Los últimos datos oficiales del Servicio Madrileño de Salud (Sermas), correspondientes a 2024, reflejan un crecimiento sostenido del número de ciudadanos que ejercen este derecho, con una clara preferencia por hospitales públicos integrados en la red madrileña y gestionados bajo modelos mixtos.
En total, 247.295 madrileños optaron el pasado año por acudir a un hospital distinto al asignado por su área de residencia, lo que supone un incremento del 9% respecto a 2023 y confirma una tendencia ascendente mantenida desde la entrada en vigor de la Ley de Libre Elección Sanitaria en 2009.
Los hospitales más elegidos por los madrileños
Desde hace más de una década, varios hospitales públicos de gestión mixta encabezan de forma recurrente las preferencias de los pacientes. La Fundación Jiménez Díaz volvió a situarse en 2024 como el centro más elegido de toda la red sanitaria madrileña, con 97.587 pacientes externos, un 16% más que el año anterior.
A continuación se situaron el Hospital Universitario Rey Juan Carlos, con 61.718 pacientes; el Hospital General de Villalba, con 34.432; y el Hospital Infanta Elena, con 23.750. Estos datos confirman la fidelidad de los usuarios y la consolidación de estos centros como referentes dentro del sistema público.
La accesibilidad y las listas de espera, factores clave
Uno de los elementos que explican este comportamiento es la accesibilidad asistencial, especialmente en un contexto marcado por las listas de espera. En el conjunto del Sistema Nacional de Salud, la demora media para una intervención quirúrgica supera los 118 días y la espera para una primera consulta ronda los 96 días.
Frente a este escenario, los hospitales públicos de gestión mixta de Madrid registran de forma sistemática las menores demoras de toda la red del Sermas. Los tiempos medios de espera quirúrgica se sitúan entre los 13 y los 25 días, destacando el Hospital General de Villalba como el centro con menor demora de la región, con una media de 13,52 días.
En consultas externas y pruebas diagnósticas, estos hospitales también figuran en los tramos más bajos, según el Observatorio de Resultados del Sermas, lo que permite diagnósticos más rápidos, mejor continuidad asistencial y una atención más resolutiva.
Un impacto positivo en todo el sistema sanitario
Los datos oficiales muestran que estos centros concentran el menor número de pacientes pendientes de intervención quirúrgica y contribuyen de forma decisiva a mejorar los indicadores globales del sistema. Además, su efecto va más allá de los pacientes que los eligen directamente: al absorber una parte significativa de la demanda, alivian la presión asistencial sobre otros hospitales y ayudan a reducir las listas de espera del conjunto de la red pública.
Lejos de generar desequilibrios, la libre elección sanitaria actúa como un mecanismo de ajuste y eficiencia, permitiendo que la actividad se derive hacia los centros con mayor capacidad de respuesta y mejor organización.
Más actividad con menor coste por habitante
El incremento de pacientes y la reducción de listas de espera se producen, además, sin un aumento del gasto público. Los datos económicos auditados del Sermas indican que los hospitales públicos de gestión mixta presentan un coste medio por habitante inferior al de los centros de gestión directa con un nivel similar de complejidad, pese a asumir mayor carga asistencial.
Las diferencias son especialmente relevantes en hospitales de complejidad media. El Hospital Rey Juan Carlos registra un coste per cápita un 51,3% inferior a la media de su grupo, mientras que el Hospital General de Villalba alcanza un 52,5% menos. En el caso del Hospital Infanta Elena, el coste por habitante es un 10,3% inferior al de centros equivalentes.
Estos resultados se producen dentro de un marco de financiación regulado y auditado, basado en tarifas capitativas y precios públicos. Además, la actividad derivada de la libre elección se remunera con tarifas penalizadas, entre un 10% y un 20% por debajo del precio estándar, lo que refuerza la eficiencia del modelo.