El Hospital público Universitario de Torrejón, en la Comunidad de Madrid, ha conseguido reducir en un 55,6% los reingresos hospitalarios de pacientes con insuficiencia cardiaca gracias a un modelo de coordinación asistencial que refuerza el seguimiento tras el alta.
El proyecto, denominado MAIC Continuum, se centra en un momento clave del proceso: la transición entre el alta hospitalaria y el inicio del control ambulatorio. Este enfoque permite garantizar la continuidad asistencial, detectar complicaciones de forma precoz y mejorar la calidad de vida de los pacientes.
Coordinación entre hospital y Atención Primaria
La iniciativa se basa en un trabajo multidisciplinar que implica a profesionales del propio hospital y de la Atención Primaria de la Dirección Asistencial Este. En el programa participan:
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Cardiólogos
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Médicos de Familia
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Especialistas en Medicina Interna
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Farmacia hospitalaria
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Equipos de Hospitalización
Antes de su implantación, el centro realizó un autodiagnóstico interno para identificar áreas de mejora en el proceso asistencial. A partir de ese análisis, se diseñó un plan adaptado a las necesidades detectadas, con protocolos de seguimiento y coordinación entre niveles asistenciales.
Educación del paciente y atención integral
El programa no solo mejora la coordinación clínica, sino que también apuesta por la educación sanitaria del paciente y su entorno, con el objetivo de favorecer la adherencia al tratamiento, el control de los síntomas y la prevención de descompensaciones.
Además, el modelo permite monitorizar los resultados y evaluar el impacto de las medidas, alineándose con las últimas guías europeas y con la estrategia regional de atención a la insuficiencia cardiaca.
Un problema de alto impacto sanitario
La insuficiencia cardiaca es uno de los síndromes crónicos con mayor impacto en el sistema sanitario. En España, constituye la primera causa de hospitalización en mayores de 65 años, representando entre el 3% y el 5% de todos los ingresos.
Las previsiones apuntan a que, debido al envejecimiento de la población, los ingresos por esta patología podrían aumentar hasta un 50% en los próximos 25 años, lo que refuerza la importancia de modelos asistenciales que reduzcan reingresos y optimicen recursos.