El líder de Esquerra Republicana, Oriol Junqueras, ha salido al paso de las críticas internas por la ausencia de Gabriel Rufián en un mitin recientemente celebrado por el partido. Junqueras explicó que la participación de Rufián en el acto cultural conocido como Cuatro Tardes fue una invitación expresa del propio portavoz de ERC en el Congreso, y no debe interpretarse como un gesto contra el equipo de dirección ni como un indicio de tensiones internas.
Junqueras subrayó que la asistencia al evento no altera la estructura orgánica ni las responsabilidades dentro de la organización. En ese sentido, afirmó que "no sustituirá a Rufián como portavoz", desmintiendo especulaciones sobre cambios en los roles de liderazgo de la formación. La declaración fue interpretada como una búsqueda de calma interna y una reafirmación de la unidad en torno a los principales portavoces del grupo parlamentario.
El debate se enmarca en un momento en que la estrategia electoral y la coordinación entre las fuerzas de izquierda están en primer plano, especialmente tras propuestas recientes para articular candidaturas conjuntas por provincias. En este contexto, las declaraciones de Junqueras pretendieron reforzar el compromiso de ERC con su actual dirección parlamentaria y con la figura de Rufián como interlocutor destacado en el Congreso.
Además, Junqueras aprovechó para destacar la importancia de la cultura y los actos sociales como espacios de encuentro y diálogo con la ciudadanía, aunque insistió en que su partido mantiene una hoja de ruta clara en su actividad política y parlamentaria. La aclaración se inscribe en una serie de gestos dirigidos a evitar interpretaciones erróneas sobre la cohesión interna de ERC, especialmente en momentos de debate estratégico más amplio en el espacio progresista.