Desde Compromís consideran que la fragmentación del espacio situado a la izquierda del PSOE puede penalizar la obtención de escaños en determinadas provincias, especialmente en aquellas donde el reparto de diputados es más reducido. En este contexto, ven con buenos ojos explorar fórmulas de cooperación que permitan optimizar resultados y evitar la dispersión del voto progresista.
La propuesta de Rufián abre ahora un escenario de posibles negociaciones entre distintas fuerzas políticas para concretar cómo se articularía esa candidatura única, qué criterios se aplicarían para determinar la fuerza que encabezaría la lista en cada provincia y bajo qué programa común concurrirían.
El debate sobre la unidad electoral se produce en un momento de reflexión estratégica dentro del espacio progresista, donde distintas formaciones analizan cómo afrontar los próximos comicios en un contexto de competencia creciente y con el objetivo de reforzar su presencia institucional.