Crisis ferroviaria y gestión de emergencias

El Gobierno defiende su actuación en el accidente de Adamuz señalando que gestionar este siniestro es distinto a abordar fenómenos como la DANA

El Gobierno de España ha defendido su actuación tras el grave accidente ferroviario ocurrido en Adamuz (Córdoba) el pasado 18 de enero y ha señalado que la gestión de este tipo de siniestros es “manifiestamente distinta” a la respuesta que se dio ante la Depresión Aislada en Niveles Altos (DANA) que afectó a la Comunidad Valenciana en octubre de 2024, tanto por la naturaleza del suceso como por las acciones ejecutadas por las autoridades competentes.

Pedro Sánchez en la Cumbre de la ONU en Sevilla | Foto de Pool Moncloa/Borja Puig de la Bellacasa
photo_camera Pedro SánchezFoto de Pool Moncloa/Borja Puig de la Bellacasa

En un contexto de intenso debate político por la respuesta institucional ante el accidente ferroviario de Adamuz, en el que perdieron la vida decenas de personas y hubo numerosos heridos, el Gobierno ha defendido que su actuación —centrada en asegurar la atención inmediata a las víctimas y avanzar en un paquete de 20 millones de euros en ayudas a las familias afectadas— ha sido rápida y eficaz desde el primer momento.

Durante las comparecencias públicas y ruedas de prensa tras la tragedia, miembros del Ejecutivo han señalado que las circunstancias de un accidente ferroviario —con sus implicaciones técnicas, operativas y humanas— son radicalmente diferentes a las de un fenómeno meteorológico adverso de gran magnitud como la DANA que afectó a la Comunidad Valenciana, donde los retos de coordinación y respuesta se articularon, según el Gobierno, en otro marco competencial y con mecanismos distintos.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha respaldado públicamente al ministro de Transportes, Óscar Puente, por su gestión y por “dar la cara desde el primer momento de la tragedia” en Adamuz, enfatizando que esta respuesta, así como la priorización de las víctimas y la coordinación institucional, marcan una diferencia clara en la manera de abordar este tipo de emergencias.

La comparación con la gestión de la DANA, que dejó más de 200 fallecidos en la Comunidad Valenciana en 2024 y generó intensos debates políticos por la respuesta institucional de entonces, ha sido objeto de crítica por parte de diversas voces políticas, que han cuestionado la idoneidad de equiparar fenómenos de origen natural con accidentes de origen técnico y sanitario.

El Ejecutivo sostiene que estos matices son relevantes para entender las diferentes exigencias operativas y de coordinación que implican la respuesta ante una catástrofe ferroviaria frente a un fenómeno meteorológico de gran escala, y ha defendido que en el caso de Adamuz su actuación se ha desarrollado con rapidez para atender a las víctimas, agilizar las indemnizaciones y avanzar en las investigaciones técnicas que puedan aclarar las causas del siniestro.