El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha presidido el acto conmemorativo del 75º aniversario de la incorporación de los antiguos pueblos de Fuencarral y El Pardo a la Villa de Madrid, una efeméride con la que el distrito ha querido recordar su historia, su identidad y el papel que ambos territorios han desempeñado en la evolución de la capital.
Durante el acto, celebrado en el parque de la Mar Océana, el alcalde puso en valor el fuerte sentimiento de pertenencia que caracteriza a ambos núcleos históricos y aseguró que su integración en Madrid supuso “la multiplicación de la identidad de la ciudad”.
Un distrito con una fuerte identidad propia
Almeida destacó la larga trayectoria histórica de Fuencarral y El Pardo y recordó que ambos territorios representan cerca del 40 % de la superficie de Madrid. Según señaló, su incorporación a la capital constituye un ejemplo de cómo la ciudad ha sabido crecer manteniendo la personalidad y las raíces de sus distintos barrios y distritos.
El alcalde defendió que la anexión refleja la historia de Madrid y también marca el camino hacia el futuro, basado en la convivencia de diferentes identidades dentro de un proyecto común de ciudad.
Una integración que comenzó en los años cincuenta
La incorporación de ambos municipios a Madrid se produjo en los años cincuenta dentro del proceso de expansión administrativa de la capital.
La última sesión del Ayuntamiento de El Pardo se celebró el 27 de marzo de 1951, formalizando su integración en Madrid. En el caso de Fuencarral, la anexión fue aprobada mediante decreto del Ministerio de Gobernación de 10 de noviembre de 1950 y se formalizó el 20 de octubre de 1951.
Posteriormente, ambos territorios quedaron integrados en un mismo distrito en 1971, mientras que la denominación definitiva de Fuencarral-El Pardo se consolidó en 1987.
Reconocimiento a vecinos vinculados a la historia del distrito
Uno de los momentos centrales de la celebración fue el homenaje a seis personas especialmente vinculadas a la historia y la vida cotidiana de Fuencarral y El Pardo, cuyos nombres fueron propuestos por los propios vecinos.
En representación de Fuencarral, recibieron una placa conmemorativa:
- Pedro Guiñales del Valle, hostelero y propietario de Casa Pedro.
- Ángela Casero Carretero, propietaria de la farmacia Casero, fundada en 1913.
- Hermana Rosa Nieves Trigo, docente y exdirectora del Colegio Sagrado Corazón durante más de cuatro décadas.
La distinción a Rosa Nieves Trigo se hizo extensiva a la comunidad de franciscanas que dirige este centro educativo, considerado el primer colegio femenino del antiguo pueblo de Fuencarral.
Por parte de El Pardo, fueron reconocidas:
- Carmen Galo Santos, estrechamente vinculada a la parroquia del barrio.
- Carmina Curiel Martín, propietaria de una mercería.
- María Paz Mondéjar Rodríguez, enfermera jubilada del Centro de Salud El Pardo.
Dos libros para preservar la memoria de ambos pueblos
Durante la jornada también se presentaron dos publicaciones editadas por la junta municipal para conmemorar esta fecha histórica.
El libro dedicado a El Pardo ha sido elaborado por Julián Félix Ruiz González y Javier Fernández, investigadores y miembros de la Asociación de Amigos de la Historia de El Pardo.
La obra centrada en Fuencarral ha sido escrita por Antonio Checa Sainz, investigador especializado en la historia del antiguo municipio y autor de diversas publicaciones sobre el barrio.
Un homenaje acompañado de música y memoria
La celebración contó además con la participación de miembros de la Orquesta Carlos III, vinculada a centros educativos y de mayores del distrito, que pusieron la nota musical a un acto dedicado a recordar la historia compartida de dos territorios que forman parte esencial de la identidad madrileña.
La incorporación de Fuencarral y El Pardo se enmarcó en el proceso mediante el cual Madrid integró entre 1940 y 1951 distintos municipios limítrofes como Aravaca, Barajas, Canillas, Canillejas, Carabanchel Alto y Bajo, Chamartín de la Rosa, Hortaleza, Vallecas y Vicálvaro, una transformación que contribuyó a configurar la ciudad tal y como se conoce en la actualidad.